“Libre al viento tu hermosa bandera”


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La identidad de una Nación se forja día a día. Ningún pueblo nació con identidad.  Esta se forma en lo cotidiano, en lo que diariamente los habitantes  de esa Nación van  viviendo y al paso del tiempo esa identidad  formará un tejido  con el que vestirá, que será necesario continuar fortaleciendo.

Edith González


Las  acciones  positivas de los guatemaltecos    fortalecen la identidad y con ello, Guatemala se sitúa otra vez en el concierto de las naciones  que se ganan su espacio.

Desde el final de los 36 años de guerra  Guatemala no hacía ondear su bandera en el ámbito mundial y es recientemente que se vuelve a desplegar el azul y blanco en el ámbito internacional.

Serán las acciones de diversos  chapines  las que muestran  al mundo una cara nueva de esta patria y que nos  da identidad como  Nación. Un principio   para  mantener en   alto nuestra bandera.

•       Deportistas  guatemaltecos obtuvieron cien medallas de  oro en los Juegos Centroamericanos de Costa Rica.
•       La taekuandonista  Elizabeth Zamora, es la décima en su especialidad
en el mundo.
•       Juan Ignacio Maegli fue declarado el mejor deportista universitario en Estados Unidos.
•       Luis Von Han, recibe reconocimiento mundial por su trabajo en la informática.
•       Aeronáutica Civil recupera su prestigio a nivel continental.
•       Los Bomberos Municipales Departamentales son invitados a participar en  la Plataforma  para Protección en caso de Desastres  en Suiza, bajo el auspicio de  Naciones Unidas. Son sólo algunos ejemplos de cómo Guatemala  se  muestra al mundo como una Nación encaminada a elevar la autoestima  del ciudadano, a generar la identidad global y  a ser reconocida en el ámbito internacional.

Y son las acciones de los guatemaltecos más que las de sus autoridades las que logran esto. Porque si analizamos el accionar de los que nos dirigen veremos cómo lejos de ayudar a fortalecernos y enorgullecernos como guatemaltecos  nos hacen sentir  mal, muy mal e incluso en ocasiones hasta avergonzados, no de ser chapines sino precisamente de nuestras autoridades.

Ejemplo de ello, la matanza de policías en Salcajá, Quetzaltenango, que nos vuelve a colocar en el mundo como una nación  con una autoridad débil y  agobiada por la guerra, ahora contra el narcotráfico, tras ya  36 años de guerra ideológica.

Estos hechos, cada vez que los unimos con la dolorosa secuencia de crímenes en el territorio nacional, los asaltos a los autobuses, las violaciones a las mujeres  y el estado lamentable en que se encuentran las instituciones de salud y educación nos vuelven a una realidad de dolor y muerte. El dolor de nuestra sociedad, es el dolor de nuestra
bandera.

Cada vez que ondea nuestra  bandera, mecida por el fresco viento y recostada contra el azul   de nuestros cielos, lleva un crespón negro por todos estos hechos.

Y pese a todo, creo que cada amanecer, los guatemaltecos nos levantamos con la idea y las ganas  de principiar otra vez, de echarle ganas a la vida y al trabajo pese a la falta de colaboración de quienes nos gobiernan  y ver nuestra bandera,  libre, ondear sin crespón negro….

Principiemos de nuevo, pase lo que pase para que LIBRE AL VIENTO TU HERMOSA BANDERA… esté siempre ahí, como una enseña de dignidad, de identidad y de amor a Guatemala.