Aquí y en otros países asesinan a los periodistas, hombres y mujeres


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A los cazanoticias y a quienes se dedican -o nos dedicamos- (hombres y mujeres), en los medios de comunicación escritos, radiales y televisados, a la labor de información y opinión sobre los sucesos que se dan en diversas latitudes, nos ven y tratan en forma inamistosa los intolerantes de posiciones públicas y privadas.

Marco Tulio Trejo Paiz


Esa gente parece ser incapaz de comprender que son sus actos censurables –algunos ilícitos- los que trascienden al entorno de Juan Pueblo y los ponen en berlina.
    Los reporteros y los comentaristas (hombres y mujeres de prensa y demás ciudadanos que se interesan por lo que ocurre), no inventan, claro está, lo que se informa y comenta en los periódicos, en la radio y en la televisión.

     Deberían comprender, los enemigos de la verdad monda y lironda, que los medios están para divulgar el diario acontecer que constituye valor periodístico. ¡Sí, señores intolerantes!, sobre todo los que personalmente o por criminales manos ajenas cometen actos delictivos, incluso de lesa humanidad.
    
     Inmediatamente enfocamos este tema por el interés que indudablemente tiene.
    
     En nuestro suelo patrio se ha amenazado, perseguido, encarcelado, torturado y masacrado a no pocos colegas en oscuras épocas lejanas y cercanas. Muchos periodistas jóvenes –hombres y mujeres, recalcamos- fueron detenidos por la fuerza bruta y jamás aparecieron ni vivos ni muertos. ¡Se los ha de haber tragado la tierra hasta la pirosfera!!!
    
     Este año y el retropróximo fueron víctimas de graves amenazas y/o asesinados varios hombres y al menos una mujer que transitaban en los empedrados caminos del acosado Cuarto Poder. En las tumbas de los cementerios están las cruces, como clamando al cielo, de algunos- y, en lo profundo del pecho de sus deudos, sigue punzando desde el primer momento el dolor.
    
     En Jutiapa y en otros lugares se han producido mortales atentados contra periodistas. Esto es algo, tan sólo algo, de lo que acontece en el país.
    
     De salto en salto, como quien dice, caemos en México, luego en Honduras, en Nicaragua, en Ecuador, en la Cuba comunista de los Castro y en Venezuela, para mencionar únicamente unos cuantos países que han puesto bozales a los periodistas de la prensa independiente, de los cuales han desaparecido unos, otros han optado por callar, otros han sido puestos entre rejas, otros se han visto obligados a esconderse intramuros o a emigrar, sin faltar los que han descendido a las entrañas de la madre tierra.
    
      En la América Indiana se han trepado a los puestos de mando y medro de regímenes gubernamentales “ombres” (sin h) y hombres discutiblemente con “h,” que dan la fea impresión de ser antiamericanistas en razón de lo que viven declarando en mitines arrastrando ganado humano para dar la idea de popularidad, o bien haciendo declaraciones especialmente a influyentes medios de comunicación extranjeros, incluidos los del “imperio” que demagógicamente dicen que quieren borrar del mapa.
    
     En los patios comunistas en cierne de algunos latinoamericanos, donde solapadamente trotan en esa línea que cortó Mijail Gorbachob en el Kremlin, se pretende volcar y revolcar a los pueblos en los tremedales del izquierdismo recalcitrante, pero como que no están dando los resultados pretendidos por los alharaquientos líderes que iban a las posaderas del ahora difunto Hugo Chávez.
    
     El presidente de la república, general Otto Pérez Molina, ha prometido protección a los periodistas ante los macabros atentados que se han perpetrado en el país, contra los cuales ha protestado la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG) y, asimismo, la agencia noticiosa Cerigua.
    
     Hora es ya, en plena tarde, de frenar de una vez por toda la situación de violencia contra los periodistas que están al servicio del pueblo bajo las banderas de la libertad de expresión y de la genuina democracia.