La condena de Mario Brol


Eugenio_Fernandez

Como algo positivo se puede ver la condena que recibió este lunes el señor Mario Brol, representante legal de la empresa Alka Wenker S. A. No es para menos, ya que él es considerado “el defraudador fiscal más grande de la historia de Guatemala”. Realmente no quiero quitarle mérito a todo este proceso, sin embargo, hay una pregunta que ronda en mi cabeza: ¿Solo él?

Eugenio R. Fernández
picandopiedragt@gmail.com


¿Cómo es posible que se le condene a este señor por defraudación aduanera de nada más y nada menos que por 1,095 millones de quetzales? Monto mayor al presupuesto de varios ministerios y ¿no hay nadie más? El sentido común me indica que este señor tuvo que tener cómplices adentro de la propia SAT. ¿Es imposible que se pueda engañar a las SAT solo documentalmente sin apoyo adentro de la institución?

Sabemos que lo sucedido coincidió con la época en que sirvió, el mal logrado y nefasto, Marco Tulio Abadío Molina, ex superintendente de Administración Tributaria (SAT). Él fue a la cárcel junto con sus hijos y está cumpliendo una sentencia de 30 años, por robar a la SAT más de 24 millones con supuestos servicios o productos sobrevalorados. Nunca llegó a cumplir con las metas de recaudación. Ahora tenemos que creer que una sola persona defraudó en este tiempo 1,095 millones de quetzales. El año 2003, que fue el año que inició esta defraudación aduanera se recaudaron un total de 33,614 millones. Nos quieren hacer creer que un solo individuo consiguió apropiarse del 3.25% de la recaudación del país y ¿no hubo cómplices? Yo al menos no me lo trago.

Seguro hay muchas personas más implicadas. Probablemente toda una estructura que como sanguijuelas le chupan todo lo que pueden a la SAT y al Estado de Guatemala. Cuando lo de Abadío salió a luz Carlos De León era el jefe del Ministerio Público, por supuesto, la denuncia contra él, no llegó vía del MP. Fue la insipiente IVE que detectó las fuertes cantidades de dinero que llegaban a las cuentas de Abadío y a las de sus hijos, procedente de la misma SAT. Estas pruebas fueron irrefutables y por eso cayó en desgracia la familia Abadío.

En Guatemala hay que aplaudir que se haga justicia, aunque sea a medias y este es el caso Alka Wenker. Sin duda hay que seguir apoyando a las instituciones y al personal que contra viento y marea hacen su trabajo; sin presupuestos, sin mucha capacitación y sin las herramientas de apoyo necesarias, es decir con grandes obstáculos para poder realizar un trabajo eficiente. Es admirable que a pesar de estar cargados de casos, logran una condena; es casi un milagro. Sin embargo, creo que este resultado es solo la punta del iceberg en este caso. Se quedaron en el tintero un buen número de individuos que son cómplices, seguro hay empleados públicos de bajo, medio y alto rango de la SAT y otros sujetos que operan tras bambalinas. Sí, es complicado esperar una condena más amplia y concreta en estas latitudes, pero no imposible.

Creo que es deber de la ciudadanía tomar la decisión de apoyar a nuestras instituciones y los servidores públicos. Ellos solos no pueden. Esto es muy importante ya que si apoyamos también podemos exigir. Si queremos que Guatemala cambie, es necesario que nos sintamos empoderados para exigir, reclamar y verle a la gente a la cara. La gente mafiosa y ruin no está acostumbrada a que se le reclame su fechoría, pero si no los ponemos en su lugar, si no evidenciamos sus malos actos ¿Qué podemos reclamar? ¿Qué las cosas pasen solo por inercia? ¿Esperar a que alguien más haga lo que nosotros debiéramos hacer?

Hay un viejo proverbio oriental que dice “Dios mueve el cielo entero en lo que el ser humano es incapaz de hacer. Más no mueve una paja en lo que la capacidad humana puede resolver.” Nosotros podemos hacer esto. No esperemos que Dios lo haga por nosotros.