Luiz Felipe Scolari posee una trayectoria que pocos entrenadores en Brasil tienen.
Ganó el Mundial de 2002, dos Copas Libertadores de América, dos Campeonatos Brasileños y disputó una final de la Eurocopa en 2004 como técnico de Portugal.
Con ese currículum, el técnico de 64 años parecía el hombre indicado para hacerse cargo de la selección brasileña en un momento que la dirigencia sintió la necesidad de inyectarle nueva vitalidad después del paso titubeante de Mano Menezes, quien dirigió el equipo entre 2010 y 2012.
Pero la llegada de Felipao como emergente en noviembre de 2012, siete meses antes de la Copa Confederaciones, está lejos de lo que todos esperaban de él.
El domingo anterior, Brasil se apuntó una goleada 3-0 sobre Francia, que representó todo un respiro para Scolari.
«Necesitábamos esta victoria», dijo el entrenador. «Nos dio más confianza en el momento más oportuno».
Brasil había tenido algunos resultados decepcionantes después de que Scolari volvió como seleccionador en diciembre. Había ganado antes sólo un encuentro, un 4-0 contra Bolivia. Empató con Italia, Rusia y Chile. Además, el conjunto enfrentó dos veces a Inglaterra, ante la que cayó 2-1 en Londres y empató 2-2 en el remozado Maracaná, apenas el 2 de junio.
El decepcionante accionar del equipo ha llevado a que Scolari escuche críticas de figuras tan influyentes como Pelé, la mayor gloria del futbol brasileño.
«Brasil tiene buenos jugadores distribuidos por el mundo pero todavía no tiene un buen equipo», lamentó Pelé dos semanas atrás al anunciar en Cannes, Francia un documental sobre su historia.
Cuestionó la convocatoria de jugadores para la Confederaciones, que se inaugurará el 15 de junio en Brasilia con el duelo Brasil-Japón, por dejar fuera a jugadores de experiencia como Kaká y Ronaldinho Gaucho.
«Fue una sorpresa para mí, porque Ronaldinho y Kaká son jugadores de experiencia, uno de los dos debería haber sido llamado para al menos ser parte del grupo», expresó el llamado «rey del futbol». «En un Mundial se tiene que pensar en los 22 jugadores y no solo en el equipo titular, la experiencia es importante».
Por aparte, el comentarista deportivo Murilo Borges, del sitio de Internet Globoesporte, consideró que a Scolari no le importa nadar contra la corriente cuando se trata de llamar a los jugadores de su agrado y dejar fuera a los que pide la prensa.
«Felipao siempre fue un entrenador de convicciones, de desafiar eso que todo el mundo cree que es correcto», escribió Borges. «El nuevo capítulo de esa tozudez incluye a Ramires, Kaká y Ronaldinho. Es temprano para decir si Brasil 2013 tendrá el mismo éxito de 11 años atrás, pero el entrenador busca el mismo camino: abrazar un grupo que despierta críticas y unirlo como una familia».
Algunos piensan que Scolari, llegó a la selección en lo que parece ser un momento de declive en su carrera.
Después del exitoso Mundial de 2002 y su buen paso por Portugal, dirigió al Chelsea como parte de un proyecto de convertir al conjunto inglés en un referente internacional, pero los malos resultados provocaron su destitución.
Después de ese mal paso se fue al poco atractivo futbol de Uzbekistán, donde fue campeón con el Bunyodkor en 2009, el único año que estuvo en ese club.
Al año siguiente regresó a Palmeiras, donde se le tenía como ídolo por haberlo llevado a su primera Copa Libertadores de América, pero los resultados no lo acompañaron y abandonó el equipo en 2012 tras una ola de derrotas que a la postre condenaron al tradicional equipo verde de Sao Paulo a la segunda división.
Scolari aún no ha perdido las simpatías de la afición brasileña, que lo reconoce como un técnico ganador, pero un fracaso en la Copa de las Confederaciones podría marcar el fin de su paso por la verdeamarela.