Atrapados sin salida…


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El breve título del presente artículo es más que claro con respecto a la problemática que vivimos los guatemaltecos en nuestra vida diaria; de hecho y sin ser pesimista, no veo una posible salida que proporcione por lo menos un respiro y gozar de la comodidad de sentirnos libres.

Fernando Mollinedo C.


POLÍTICA: Causa estupor que las actuales autoridades gubernamentales no tomen medidas correctivas contra los funcionarios que fueron sorprendidos cometiendo ilícitos, malversando fondos públicos y realizando negocios particulares utilizando para ello los fondos del erario público; así mismo, causa decepción, el hecho que cada semana se destape un nuevo caso de corrupción y los entes administrativos y jurídicos obligados por ley a perseguir, investigar y procesar a los responsables, no emitan opinión y mucho menos tomen acciones legales.

TRANSPORTE PÚBLICO: No hay modo que la población utilice un digno servicio público de transporte; el Transmetro bajó la calidad de servicio que tuvo en sus inicios y en sus años mozos; el servicio del Transurbano, con menos tiempo de accionar, se volvió un calvario rodante pues muchos de sus pilotos sacaron a relucir “el cobre” con su forma imprudente de manejar los buses poniendo en riesgo la seguridad de los pasajeros; la falta de unidades que satisfagan la necesidad de una población y para colmo de males, siguen operando los buses rojos.

SALUD: Da pena en realidad escribir al respecto, pero la carencia de insumos en los hospitales nacionales y centros de salud es tan grande que por puro milagro subsisten prestando un servicio deficiente y antihigiénico, lo cual es sufrido por la población usuaria, pero no visto por las autoridades que se llenan la boca indicando que el abastecimiento de medicinas e insumos está a un 80 por ciento de capacidad.

SEGURIDAD: El escandaloso repunte de los asesinatos en la república de Guatemala durante este año, nos indica que el problema persiste: es decir, no hay políticas antidelictivas y de prevención del delito que sean eficaces para contrarrestar esta ola de criminalidad que golpea a todos los estratos de la sociedad. No es la cantidad de elementos policiales la que brindará la anhelada paz a la población; pues la deficiente formación policial y personal que tienen en cuanto a responsabilidades, valores, ética y compromiso social brillan por su ausencia; de ello somos testigos cuando cada semana se consignan elementos policiales por la comisión de hechos ilícitos en el desempeño de sus funciones.

CANASTA BÁSICA: El aumento abusivo y desmedido que se operó en los precios de los artículos de la canasta básica de dos meses a la fecha, es escandaloso y ofensivo, pues poco a poco se limita el acceso a la alimentación de supervivencia o sobrevivencia a la que tiene acceso la mayoría de la población. La pasividad de las autoridades encargadas de la economía nacional, pareciera que se enfocan con exclusividad a la resolución de los problemas atingentes a las élites económicas como una forma de pago por sus contribuciones económicas a la campaña electoral pasada. ¿Y el pueblo qué?

EDUCACIÓN: La torpeza, ignorancia e intransigencia oficial de las autoridades educativas no permiten el acceso a posibles soluciones que beneficien a la población estudiantil y se mantiene empantanado un proceso de cambio que es necesario, útil y de necesidad inmediata para revalorar el contenido de la carrera magisterial de acuerdo a las reales necesidades de la población estudiantil y no como se está tratando de imponer con sus objetivos privatizadores y económicos en beneficio de los intereses oligárquicos. ¿HABRÁ SALIDA PARA LO EXPUESTO? o ¿ESTAMOS ATRAPADOS SIN SALIDA?