Freno para el mercado mundial de droga


Drogas. Un grupo de hombres consume heroí­na en una de las calles de Kabul, Afganistán.

La lucha antidroga logró frenar en el bienio 2005-2006 la expansión de los mercados mundiales, señaló el martes en un informe la ONU, que se congratuló de los avances, como la reducción del cultivo de la hoja de coca en Colombia, aunque alertó de que no se puede bajar la guardia.


El principal frente de batalla se encuentra en Afganistán y, en particular, en la provincia sureña de Helmand, que se ha «convertido en la principal proveedora de drogas del mundo, con un cultivo ilí­cito que supera incluso el de paí­ses enteros como Myanmar (Birmania) o Colombia», explicó Antonio Marí­a Costa, director ejecutivo de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD).

Por este motivo, si se consigue extirpar en ese lugar «el cáncer de la droga y la insurgencia, se liberará al mundo de la principal fuente del estupefaciente más peligroso», el opio, destacó Costa al presentar el informe del organismo onusiano.

Desde una perspectiva global, en cambio, la ONUDD observa cambios positivos: casi todos los mercados de drogas, como la cocaí­na, la heroí­na, el cannabis y las anfetaminas, presentan «signos de estabilidad general» tanto en lo referente a la producción como al tráfico y el consumo.

Mientras hace pocos años parecí­a inminente la llegada de una epidemia de toxicomaní­a, «cada vez hay más indicios de que se ha conjurado ese peligro», señaló este experto.

Por ejemplo, entre 2000 y 2006, la superficie mundial de cultivo de la hoja de coca disminuyó un 29%, hasta unas 156.900 hectáreas, en gran parte debido a la reducción registrada en Colombia, de un 52%, según el informe.

El consumo de cocaí­na se redujo en Estados Unidos, señaló el organismo, que se felicitó de que los esfuerzos contra el narcotráfico se reflejaran en un aumento de las incautaciones.

A escala mundial, las actividades coordinadas de represión del tráfico y del consumo permitieron interceptar más del 45% de la cocaí­na producida en el planeta, frente al 24% en 1999, y más del 25% de la heroí­na, (15% en 1999).

El cannabis, cuyo mercado habí­a venido creciendo espectacularmente, se estabilizó en los últimos dos años, mientras que se contuvo la expansión del mercado de estimulantes de tipo anfetamí­nico, como el éxtasis.

Sin embargo, «no podemos quitar el pie del freno. Siguen siendo decisivas la prevención del consumo de drogas y una atención eficaz a la salud», explicó Costa.

Así­, el considerable aumento de fumadores de «porros» que se someten a tratamiento evidencia que las nuevas variedades de cannabis de gran potencia hacen que las personas «enfermen», dijo.

El informe de la ONUDD sobre drogas advierte asimismo de que los traficantes buscan nuevas rutas, en particular, a través de Africa.

«Africa sufre tanto la ofensiva de traficantes de cocaí­na de Occidente, como Colombia, como de traficantes de heroí­na del Este, como Afganistán».

Por este motivo, Costa abogó por «conjurar rápido esta amenaza, para eliminar la delincuencia organizada, el blanqueo de dinero y la corrupción, y prevenir la propagación del consumo de drogas, que podrí­a ser catastrófica en un continente ya afectado por otras muchas tragedias».

El año pasado, casi 159 millones de personas, un 3,8% de la población mundial entre 15 y 64 años de edad, consumí­an cannabis, mientras que 14,3 millones recurrí­an a la cocaí­na, 11,1 millones a la heroí­na y 8,8 millones al éxtasis, según estimaciones de la ONUDD.

Pare reducir de forma duradera esta lacra, el organismo defendió incrementar las «acciones preventivas», como la práctica de análisis médicos de detección precoz, terapias más eficaces o la integración de los tratamientos contra la toxicomaní­a en los programas de salud pública.

«Abogo por conjurar rápido esta amenaza, para eliminar la delincuencia organizada, el blanqueo de dinero y la corrupción, y prevenir la propagación del consumo de drogas, que podrí­a ser catastrófica en un continente ya afectado por otras muchas tragedias.»

Antonio Marí­a Costa, director ejecutivo de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD).