Según estadísticas conservadoras, cada minuto 12 personas mueren en el mundo como consecuencia de enfermedades causadas por el tabaquismo, incluyendo el 10 % que corresponde a fumadores pasivos, es decir, familiares o amigos cercanos de los adictos al cigarrillo que permanecen cerca de éstos, además de quienes trabajan en centros cerrados donde se permite fumar.
Traigo a cuenta estos alarmantes porcentajes deliberadamente, a fin de contribuir con la campaña “No fumo y soy exitoso”, lanzada en Guatemala por Hope Internacional, y para intentar concienciar a mis contados lectores que, pese a que están enterados del daño que provoca en su salud, persisten en fumar.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud que se refieren a 2011, ese año murieron alrededor de seis millones de personas a causa del tabaco en todo el planeta, y el 10 % de esos fallecimientos corresponde a individuos que no eran adictos, de manera que más de 16,400 personas mueren aproximadamente cada día o sea más de 685 cada hora, aunque no se cuenta con estadísticas en lo que respecta a Guatemala, pero se considera que las cifras son más elevadas porque el 80 % del total mencionado de fallecimientos ocurrieron en países de ingresos medios y bajos..
Un estudio de investigación realizado por la OMS se centra en el incremento de la prohibición de fumar en lugares de trabajo, restaurantes, bares y otros espacios públicos cerrados, que ha evitado que 154 millones de personas ya no están expuestas al humo del tabaco, pero esa cifra es apenas el 5.4 % de la población mundial.
Sin embargo, puede ser que esos números sean relativamente muy optimistas, si se toma como ejemplo el caso de Guatemala, donde se prohíbe fumar en espacios cerrados y establecimientos públicos; pero no se cumple estrictamente, especialmente en centros de diversión nocturna, porque los propietarios o encargados de restaurantes, bares o cantinas son altamente complacientes con su clientela, pese a débiles e ignoradas protestas de personas que reclaman su derecho a respirar aire no contaminado con el humo del tabaco.
Asimismo, en numerosos países se encuentran vigentes normas que establecen que en las cajetillas de cigarrillos se advierte sobre los peligros de muerte que causa el tabaquismo, pero como muchas personas siguen sin estar al tanto de las consecuencias de fumar, en años recientes las etiquetas de advertencia sanitaria se han vuelto cada vez más notorias, de suerte que alrededor de 3 de cada 10 ex fumadores indicaron que esas prevenciones los habían motivado a abandonar el hábito, siempre según estudios de la OMS.
Entre las enfermedades causadas por el tabaquismo figuran el cáncer en los pulmones, páncreas, faringes, y problemas cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas y diabetes.
(El médico sale del quirófano y le dice a Romualdo Tishudo: –Tengo malas noticias de su madre a causa del tabaquismo. –No es mi mamá, sino mi suegra, replica mi paisano. –Ah, entonces la noticia es excelente, repone el cínico cirujano).