Seis parabas barba azul repatriadas desde Inglaterra para ayudar a salvar a su especie en peligro crítico de extinción en Bolivia se han adaptado de forma sorprendente al clima y a una dieta salvaje antes de volver a su medio natural, informó el sábado el responsable del proyecto.
«En dos meses hemos logrado que reconozcan y coman varias frutas salvajes que es su alimento. Lograr el cambio de dieta es lo más importante para garantizar el éxito de su liberación en su medio salvaje», dijo José Díaz, del centro para la conservación de la paraba barba azul en Beni, a unos 370 kilómetros al este de La Paz.
Las aves de vistoso plumaje azul turquesa y pecho amarillo nacieron en cautiverio en el Paradise Park, un santuario de vida silvestre en el suroccidente de Inglaterra que las donó a Bolivia con fines de conservación de la especie. Llegaron en marzo y pasaron un periodo de cuarentena en la región amazónica de Beni, muy cerca de su hábitat natural.
En el bosque amazónico su alimento es el fruto de la palmera motacú y del bibosi, un árbol corpulento parásito que crece adherido a la palmera. «Es difícil decir cuándo estarán listas, el tiempo lo marcan las aves. Cuando se hayan aclimatado y estén habituadas a una dieta salvaje es el momento de comenzar a liberarlas. Estamos cerca pero hay que tener paciencia», dijo Díaz.
De las 17 especies de guacamayos que habitan en el continente, la paraba azul es oriunda de los Llanos de Moxos, el humedal más grande del mundo, cuyo tamaño es similar al territorio de Holanda y Bélgica juntos.
Se trata de una sabana tropical en las orillas de la cuenca amazónica surcada por tres grandes ríos que forman el Madera, principal afluente meridional del río Amazonas. En su hábitat sobrevive una pequeña población de unos 200 individuos, dijo Díaz.
La pérdida de bosques y la casa indiscriminada son las causas del descenso de población de esa ave que sólo existe en la selva boliviana. El World Parrot Trust del Reino Unido y la Fundación Noel Kempff impulsan el proyecto.