Luego de la conclusión de la Copa de Oro, es necesario hacer el balance de los equipos y medir la posibilidades reales de Guatemala en la región. En primer lugar, se debe advertir que este torneo es importante, pues es clasificatorio para la Copa Confederaciones, que en los últimos años ha adquirido especial importancia, pues reúne a los campeones de todas las áreas, y podría ser el segundo torneo en orden de importancia a nivel de selecciones.
Por tal razón, es sorprendente la escasa importancia que las selecciones prestan para el torneo. Los países de Norteamérica mostraron que sus procesos de selección han sido trabajados con seriedad. Por el contrario, Centroamérica pareció carecer de procesos de selección. Entre Guatemala y El Salvador sólo hubo de diferencia un gol fortuito en el partido directo, que nos clasificó a segunda ronda, donde no tuvimos nada que hacer.
Costa Rica no fue el protagonista de siempre, y Honduras mostró dos caras: una excelente ganándole a México, y otra desastroza perdiendo contra Guadalupe. Sólo Panamá ha mostrado evolución importante en su juego.
Los equipos caribeños siempre son una incógnita; Cuba logró poner en aprietos a México, Guadalupe tuvo una relevante participación, Haití tuvo posibilidades y Trinidad y Tobago no está lejos del nivel de Centroamérica, pese a no clasificar a segunda ronda.
Estados Unidos fue el único equipo que tomó con seriedad el torneo; probablemente también Canadá, aunque mostró sus limitaciones. México convocó a sus mejores figuras, pero sin duda Hugo Sánchez no logra la empatía hacia con los jugadores, aspecto que tanto criticó a Miguel Mejía Barón y a Ricardo Lavolpe.
Ahora bien, sólo resta observar las posibilidaes reales para Guatemala, en su proceso para clasificar al Mundial 2010. Estados Unidos y México tienen plazas fijas, pues, por superioridad futbolísticas y ayudas arbitrales, siempre ganarán. La tercera plaza podría disputarse en Centroamérica, aunque Panamá, Honduras y Costa Rica han mostrado mejor nivel. La cuarta plaza, la del repechaje con la Conmebol, podría disputarse, nuevamente, por un equipo caribeño, como Guadalupe o Trinidad y Tobago, o por otro centroamericano.