Por primera vez, representantes de los Estados más poderosos del planeta, como Estados Unidos, Rusia o Japón, países africanos y organizaciones internacionales participarán el lunes en París en una reunión destinada a trazar un plan que ponga fin al sangriento conflicto en Darfur.
En el encuentro, apadrinado por la ONU y la Unión Europea (UE), estará presente la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, así como enviados de China, Alemania, Gran Bretaña, Italia, Holanda, Canadá, Noruega, Egipto, Suecia, Dinamarca o Portugal.
«El encuentro se produce en un momento de cambio: hay que poner en práctica nuestros acuerdos y acelerar el calendario porque Darfur, pero también el este de Chad y el noreste de la República Centroafricana, viven una situación de urgencia», según el ministerio de Relaciones Exteriores en París.
Los participantes tratarán cuatro cuestiones que afectan a esta región sudanesa: el impulso del proceso político, la situación humanitaria y de seguridad, la reconstrucción y el desarrollo de las zonas afectadas por la crisis y sus repercusiones regionales.
El pasado 12 de junio y después de meses de presiones diplomáticas, Sudán aceptó sustituir «sin condiciones» la actual fuerza de la Unión Africana (UA) en Darfur, compuesta por 7.000 soldados mal equipados, por una fuerza híbrida que asocie los esfuerzos de la UA y de la ONU y cuente con 20.000 soldados y policías.
Estados Unidos, impaciente ante la lentitud con que la situación evoluciona y presionado por su opinión pública, anunció nuevas sanciones contra Jartum, a cuyas autoridades acusan de «genocidio».
China, que absorbe un 60% de la producción petrolera de Sudán, defiende a este país en el Consejo de Seguridad de la ONU y se opone a las sanciones unilaterales.
Hasta ahora no se espera la presencia de representantes de la UA ni de Sudán en el encuentro en la capital francesa.
Responsables de la UA que no quisieron revelar su identidad explicaron que no apreciaron que Francia lanzara esta iniciativa en solitario y sin ni siquiera consultarles.
Las autoridades sudanesas, por su parte, consideran inútil esta conferencia y criticaron también que Francia no haya informado previamente a Jartum, «primer afectado» por el conflicto de Darfur, región al oeste de su territorio.
Fuentes diplomáticas de este país consideraron además que esta conferencia corría el riesgo de «dispersar los esfuerzos para buscar una solución» para esta zona devastada por la guerra civil.
Frente al desacuerdo de los principales actores, que se ha traducido hasta ahora por una ausencia total de soluciones, Francia desea pisar el acelerador.
Para ello creó un grupo de contacto sobre Darfur, impulsado por su nuevo presidente, Nicolas Sarkozy, y su ministro de Exteriores, Bernard Kouchner, que incluye además de a Francia, a Estados Unidos, Holanda, Noruega, Canadá, ONU, UE y UA y que se ampliará probablemente a China, Egipto y Sudáfrica.
«El objetivo no es sustituir los esfuerzos que tienen lugar en otros lugares sino lograr una convergencia de esfuerzos», según fuentes diplomáticas.
El viernes, cuatro organizaciones humanitarias, entre ellas Amnistía Internacional, pidieron que la conferencia del lunes consiga acuerdos concretos, sobre todo en materia de protección de civiles y en el despliegue de la fuerza híbrida de paz.
Unas 200.000 personas murieron desde febrero de 2003 en Darfur, según cuentas de la ONU, y más de 2,1 millones tuvieron que abandonar sus casas. Estas cifras son rechazadas por el gobierno sudanés.