Royal lucha por recomponer los platos rotos


Campaña. La socialista Ségolí¨ne Royal logró pasar a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Francia.

La dirigente socialista francesa Ségolí¨ne Royal libra una lucha de titanes con los ’elefantes’ del partido para tratar de imponer de una vez su liderazgo y recomponer los platos rotos de una formación que volvió a salir derrotada de los comicios presidenciales y legislativos.


Tras un perí­odo de contención obligado por la celebración de las elecciones legislativas del 10 y 17 de junio -en las que los socialistas perdieron ante la mayorí­a gubernamental del presidente conservador Nicolas Sarkozy-, los lí­deres de la formación enseñaron de nuevo sus cuchillos e hicieron evidentes sus divisiones entre partidarios y detractores de Royal.

Si bien en el Partido Socialista ya nadie pone en duda la necesidad imperante de reformarse de arriba abajo, la unanimidad se deshace por completo cuando se trata de apoyar a uno u otro lí­der y de elegir la nueva estrategia de cambio de la formación, que no ha logrado colocar a uno de los suyos en la presidencia francesa desde la partida de Franí§ois Mitterrand en 1995.

Royal, apoyada por el ala joven del partido y por la mayorí­a de los militantes, pasó página de su dolorosa derrota frente a Sarkozy en las presidenciales del 6 de mayo y en la misma noche electoral de las legislativas del 17 de junio avanzó que lucharí­a por el cargo de primera secretaria socialista si su proyecto de renovación era «mayoritario».

La ex candidata presidencial aspira a suceder al actual dirigente Franí§ois Hollande en el congreso de la formación previsto en noviembre de 2008 para emprender una delicada operación de estética y de fondo que permita a los socialistas afrontar dignamente las próximas citas electorales, como las presidenciales de 2012.

Ese espí­ritu de renovación lo trasladó incluso a su vida personal al anunciar su separación de Hollande, padre de sus cuatro hijos, con quien su relación tormentosa de los últimos meses contribuyó a agravar la crisis socialista.

Pero muchos son quienes están dispuestos a cortarle el paso a esta polí­tica de 53 años. Los ’elefantes’ de la formación, como el ex jefe de gobierno Laurent Fabius y el ex ministro Dominique Strauss Kahn, siguen empecinados en mantenerse en la cúpula de la formación, aunque renovación y vieja guardia no parezcan a priori poder ir de la mano.

Esta actitud exaspera en cambio a otros sectores. La diputada Gaetan Gorce anunció esta semana que dimití­a de la secretarí­a nacional de la formación para no «contribuir a perpetuar» el sistema de «elefantes», que «paraliza el partido y socava cualquier perspectiva de renovación», aseguró.

Atacada por los pesos pesados, Royal tampoco puede descartar la emergencia de algún otro ambicioso candidato que aspire a hacerle sombra, como el popular alcalde de Parí­s, Bertrand Delanoe, o el diputado Manuel Valls.

Más allá de las figuras, las disensiones internas también son patentes a la hora de discutir el ritmo y la talla de la renovación del partido.

Royal, aunque quiere evitar «un conflicto sobre el calendario», aboga por llevar a cabo «muy rápidamente una consulta entre los militantes» sobre las problemáticas de fondo.

Otros, como Valls y Gorce, desean que en el consejo nacional de este fin de semana se produzca un «cambio en la dirección del partido», mientras que en el otro extremo, Fabius y Kahn se oponen a cualquier aceleración brusca de la agenda.

Este caos de posturas y opiniones, sumado al balón de oxí­geno que representó la segunda vuelta de las legislativas en las que los socialistas recabaron un mayor número de diputados de lo previsto, hacen temer a algunos expertos que la reforma de este partido no se produzca jamás.

«La historia de la izquierda demuestra que sólo se ha replanteado» una reforma «tras sufrir una verdadera hecatombe», advierte Michel Noblecourt en el diario Le Monde.

Sin embargo, los socialistas no pueden obviar esta renovación, que debe ser profunda, con una ruptura de «dirección, corrientes, doctrina, estrategia y alianzas», según este analista.

«Si va hasta el final, el Partido Socialista se pondrá a la altura de la familia socialdemócrata europea. Una maniobra no exenta de riesgos», estima Noblecourt, que alerta de que en el camino podrí­a producirse una «escisión del ala izquierda» francesa.

«La historia de la izquierda demuestra que sólo se ha replanteado una reforma tras sufrir una verdadera hecatombe.»

Michel Noblecourt en el diario Le Monde.