Unión Europea alcanza acuerdo


Reunión. La canciller alemana Angela Merkel (I) junto al presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Barroso.

Tras 36 horas de electrizantes negociaciones casi ininterrumpidas para levantar el veto de Polonia, los lí­deres europeos acordaron en la madrugada del sábado en Bruselas las bases de un nuevo tratado que reemplace la Constitución, cerrando así­ dos años de crisis en la Unión Europea.


«Estaba segura de que si no tení­amos éxito hoy (sábado), nos hubiésemos hallado en una situación catastrófica porque muchos habrí­an encontrado que se los habí­a empujado hasta el lí­mite», admitió la canciller alemana, Angela Merkel, presidenta en ejercicio de la UE, al final de la cumbre.

Aliviada aunque aún con signos de tensión, Merkel estimó que se alcanzó un «buen compromiso» con Polonia, a la que se efectuaron importantes concesiones para que levantase su veto en la controvertida cuestión del sistema de voto de doble mayorí­a cualificada.

Gran Bretaña y Holanda, que en 2005 habí­a rechazado la Constitución junto con Francia hundiendo a la UE en una crisis, también obtuvieron respuestas positivas a la mayor parte de sus exigencias en el proyecto final del nuevo tratado.

«Todo el mundo ha cedido un poco para que todos ganemos mucho», dijo en ese sentido el presidente del gobierno español, José Luis Rodrí­guez Zapatero, afirmando que «Europa ha sabido dar respuesta a una situación difí­cil».

Según Merkel, hay «numerosas posibilidades» de que el nuevo tratado entre en vigor a mediados de 2009, previa ratificación de los Estado miembros.

Portugal, que el 1 de julio sucederá a Alemania en la presidencia de la UE, inaugurará el 23 de julio la Conferencia Intergubernamental (CIG) encargada de redactar el futuro Tratado para que éste pueda ser aprobado en octubre en Lisboa, anunció el sábado el primer ministro luso, José Socrates.

El anuncio del acuerdo definitivo entre los 27 en Bruselas llegó en plena madrugada del sábado, hacia las 04H30 locales (02H30 GMT), tras una larga jornada repleta de contactos, rumores y ofertas y contraofertas.

«Es una gran noticia», celebró el presidente francés, Nicolas Sarkozy, primer dirigente en pronunciarse públicamente y uno de los artesanos del acuerdo en su bautismo de fuego en cumbres europeas.

En efecto, el acuerdo con Polonia se logró tras la enésima ronda negociadora de varios lí­deres europeos, entre ellos Sarkozy y Zapatero, con el presidente polaco Lech Kaczynski, y, por ví­a telefónica, con el primer ministro, Jaroslaw Kacynski, en Varsovia.

Estos desesperados contactos se produjeron luego de que Merkel amenazase con convocar una CIG sin esperar a Polonia, una decisión arriesgada que chocó con la oposición de algunos de sus socios, pero que indudablemente cambió el curso de unas discusiones que parecí­an encaminadas al fracaso.

Y es que Polonia seguí­a machacando con la revisión del sistema de doble mayorí­a, según el cual una decisión serí­a adoptada con el voto favorable del 55% de los Estados miembros y del 65% de la población de la UE, lo que facilita la capacidad de bloqueo de Alemania y los paí­ses más poblados (Gran Bretaña, Francia e Italia).

Según el compromiso sellado con Varsovia, en lugar de aplicarse a partir de 2009, ese sistema entrará en vigor de forma progresiva a partir de 2014, con un periodo de transición hasta 2017.

«Nuestras reservas fueron observadas en gran medida. Tenemos un sistema incomparablemente más favorable al que habí­amos propuesto», celebró Lech Kaczynski, quien agradeció la «solidaridad» de Francia, Gran Bretaña y Alemania.

Al beneplácito de Polonia se sumó la «satisfacción» de Londres, que vio cumplidas sus exigencias, entre ellas una Carta de Derechos Fundamentales que no fuese vinculante para su paí­s, la opción de quedar exento de las decisiones aprobadas por mayorí­a sobre cooperación judicial penal y policial, y un cambio de nombre para el futuro «ministro» europeo de Relaciones Exteriores.

«Lo más importante es que (el acuerdo) nos permite avanzar con cosas que son mucho más importantes», explicó Blair, que participó en su última cumbre europea.

Según lo acordado, los 27 lí­deres reemplazaron el «ministro» europeo de Relaciones Exteriores previsto en la Constitución por un Alto Representante, que conservará de todos modos las mismas funciones, confirmó la presidencia alemana.

En su propuesta de nuevo tratado, más modesto que la Constitución, la presidencia alemana conservó las grandes innovaciones del antiguo texto, pero abandonó el término «Constitución» y los sí­mbolos, como la bandera o el himno de la UE.

España presume de liderazgo

España no ocultó su satisfacción este sábado por el resultado de la cumbre europea de Bruselas, donde el gobierno de José Luis Rodrí­guez Zapatero trabajó en primera lí­nea para obtener un acuerdo sobre el nuevo tratado constitucional.

«La presidencia alemana ha jugado un papel fundamental para la consecución del acuerdo. Y ha contado con el apoyo de España para sumar voluntades, para lograr que las posiciones que estaban en lugares más distantes se fueran acercando», dijo Rodrí­guez Zapatero en una conferencia de prensa en Bruselas.