«El fundamento de un buen abogado, es aquel que conoce el derecho y lo sabe aplicar en todas las circunstancias, teniendo en cuenta los valores éticos y morales, para visualizar la libertad y la justicia», es la opinión de la abogada Ruth Vielman, respecto a cómo debe ser un buen abogado.
Asimismo, quienes se hacen cargo de llevar procesos judiciales de niñez y adolescencia, deben ir más allá de conocer el derecho. La misma Ley de Protección Integral de Niñez y Adolescencia, LPINA, da los lineamientos para las y los abogados, jueces y fiscales, que son parte del sistema de justicia para personas menores de edad.
La ley manda
El artículo 167, de la LPINA, hace alusión a los «defensores» de los adolescentes en conflicto con la ley penal. Los mismos deben acompañar, asesorar y asistir a los jóvenes durante todo el proceso y desde el inicio de la investigación. Asimismo, deberán mantener continua y directa comunicación con el adolescente, y estar presentes en todas las audiencias.
Además, y como objetivo principal, el defensor deberá actuar como «garante del respeto de los derechos y garantías reconocidas en esta Ley (LPINA), para el adolescente». Es decir, defender los intereses del joven. Y como otro objetivo prioritario, velar bajo su restricta responsabilidad que toda privación de libertad que se dicte debe ir apegada a la ley, con respeto a los derechos humanos.
De igual manera, todo abogado, juez y fiscal debe tener completo conocimiento sobre la legislación en general, como la Constitución de la República de Guatemala, Código Penal, entre otros y el material especializado en niñez y adolescencia: la Convención Sobre los Derechos del Niño, y la LPINA.
Quiero ser juez
Para ser juez, en general, se debe estar consciente de que el conocimiento del Derecho y su correcta aplicación es su principal valor para optar a este cargo público, señala la licenciada Marilys Estrada, del proyecto de Justicia Juvenil, del Organismo Judicial.
Sin embargo, el ser un funcionario judicial en el área de niñez y adolescencia implica una serie de cualidades específicas, además de la honorabilidad y la ética profesional. La presidenta magistrado de la Sala de Apelaciones de la Niñez y Adolescencia, Rosana Morales, indica que la ley establece que deben ser «altamente calificados», pero que la Convención y la LPINA, no establecen qué se necesita para tener esa calificación.
Para ser juez, antes se debe ser abogado, alinearse estrictamente a lo que la ley dicta, conocer la Constitución de la República y los Derechos Humanos, «pero además, para ser altamente calificado debe: saber como atender a la niñez y adolescencia, especialmente porque la mayoría de casos que se atienden es de infantes violentados en sus derechos; conocer sus limitaciones, echar de ver hasta dónde puede llegar a tratar a un niño que necesita ayuda especializada de psicólogos o trabajadores sociales; identificar cuándo necesita un asesoramiento técnico y una cualidad muy importante, la sensibilidad».
La sensibilidad
Las cualidades pueden ser innumerables, comenta Morales, pero «la más importante» es conocer toda la problemática que afecta a la niñez y adolescencia y tener esa sensibilidad ante temas de violación de los derechos humanos. «El juez debe saber perfectamente qué está pasando en el tema de adopciones, qué pasa en los hogares de protección, qué pasa con el tema de explotación sexual comercial, en el tema de niñez trabajadora y las pandillas», afirma la funcionaria.
Esa sensibilidad y ese conocimiento específico, es lo que se requiere, porque tanto un juez, como un abogado, e incluso un fiscal no deben perder el contacto con el infante o el adolescente, para evitar que los problemas que afectan a la víctima pasen desapercibidos, lo que suma a tener la conciencia y la visión, de que en su poder está el futuro y el desarrollo de un joven, agrega Morales.
«Estar inclinado a favor de las niñas, niños y adolescentes, es una de las cualidades», agrega Estrada, quien en el Proyecto de Justicia Juvenil del Organismo Judicial, OJ, y en convenio con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, llevan a cabo talleres de este tipo de sensibilización, hacia funcionarios que trabajan en el campo de la infancia.
Se trató de obtener información sobre el perfil de los fiscales de niñez y adolescencia del Ministerio Publico, MP, pero no fue posible localizarles y no respondieron a nuestras peticiones.
Acciones del Estado
«Lo ideal es que tenga tiempo y experiencia en trabajar con temas de niñez y adolescencia, para que comprenda la problemática actual que enfrentamos», comentó Marilys Estrada, del OJ. La funcionaria agrega que el OJ, cuenta con una Escuela de Jueces, en donde se les capacita, en todas la ramas como la civil, la penal, de paz, de familia, incluyendo a jueces de niñez y adolescencia.
Asimismo el proyecto Justicia Juvenil, además de llevar a cabo los talleres de sensibilización, también incluye capacitaciones a funcionarios de entes que están involucrados en el sistema de justicia de menores de edad.
Por su parte, Byron Alvarado, del Movimiento Social por los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Juventud, comenta que tal como la ley lo establece, cuando se nombra a jueces, fiscales y defensores, estos debes conocer a plenitud la materia de los derechos de las y los infantes.
Sin embargo, actualmente muchos de ellos trabajan con lo que se tiene, y aunque se les está capacitando, es necesario reforzar las debilidades en el sistema de justicia en general. «Lo bueno sería crear una carrera especializada en esta materia, en donde todas las entidades se involucren, para cumplir con las expectativas tanto de la LPINA, como las de la Convención», concluye Alvarado.
De esta manera se concluye, que aunque ya se ha empezado a obedecer y cumplir con lo que las leyes y preceptos establecen, aún hace falta un mayor esfuerzo de parte de todas las instituciones, organizaciones y especialmente de las personas que trabajan con niñas, niños, adolescentes y jóvenes; para visualizar, rescatar y priorizar de forma suprema a la infancia.