La OMC busca la puerta de salida


Optimismo. El director general de la OMC, Pascal Lamy, aseguró que todaví­a queda mucho por hacer con el G4.

Los 150 miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC) se reunieron hoy en Ginebra para evaluar la situación y decidir qué camino seguir tras el fracaso de las negociaciones del G4, integrado por Estados Unidos, la Unión Europea, India y Brasil en Potsdam, Alemania.


El jueves, tras el fracaso de la reunión del G4, Pascal Lamy, director general de la OMC, advirtió que éste «no significa el final de las negociaciones» multilaterales.

Los representantes de Bruselas y Washington de un lado y los de Nueva Delhi y Brasilia por otro se echaron mutuamente la culpa, pero no quisieron dar por muerta a la ronda de Doha de liberalización del comercio mundial, que ha logrado poquí­simos avances desde su lanzamiento hace casi seis años.

«Pienso que es difí­cil (lograr un acuerdo entre los 150 miembros), pero no imposible», estimó el canciller brasileño, Celso Amorim, tras reunirse con Lamy el viernes en Ginebra.

La representante estadounidense de Comercio, Susan Schwab, y el comisario de europeo de Comercio, Peter Mandelson, también viajaron a Ginebra para transmitir sus impresiones sobre las fracasadas negociaciones al director general de la OMC.

El ministro de Relaciones Exteriores brasileño y el ministro indio de Comercio, Kamal Nath, dieron no obstante por muerto al G4, en el cual todos tení­an colocadas sus esperanzas de un acuerdo que luego facilitara un compromiso ampliado al resto de los miembros de la OMC.

«El G4 está muerto», decretó Amorim.

Reuniones bilaterales o en grupo de los cuatro principales actores de las negociaciones no tendrán lugar en mucho tiempo, predijo.

«Es el fin del viaje del G4. Ahora corresponde a la OMC en su conjunto hacer avanzar la ronda de Doha», coincidió Nath en declaraciones a la prensa en Nueva Delhi.

«Era inútil proseguir las negociaciones teniendo en cuenta lo que estaba sobre la mesa», declaró el jueves Amorim, inmediatamente después de dar un portazo a las negociaciones junto a India.

Según Amorim, los representantes de Washington y Bruselas llegaron a Potsdam «habiendo ya encontrado un nivel mutuo de confort». Ambos socios ya se habí­an puesto de acuerdo sobre las concesiones en «productos industriales y productos especiales que esperaban de nosotros», denunció.

Estados Unidos y la UE exigen a India y a Brasil rebajar sus tarifas aduaneras sobre los productos industriales a cambio de concesiones sobre la agricultura.

Washington y Bruselas hicieron la constatación inversa.

Según Schwab, «de un lado de la mesa ofrecimos, pero del otro, fue infeliz».

«Aunque en Europa estamos dispuestos a ofrecer mucho, no podemos hacerlo sin obtener nada a cambio», declaró por su lado Mandelson.

Las negociaciones continuarán en un contexto multilateral, para alivio de muchos paí­ses en desarrollo que se quejaban por haber sido dejados fuera del G4.

«El sistema multilateral no puede ser utilizado como un sello que legitime las decisiones adoptadas por algunos», subrayó Gail Mathurin, embajadora de Jamaica ante la ONU, que representa al «G90 Plus» (el grupo de los paí­ses africanos, los paí­ses ACP de Africa, el Caribe y el Pací­fico, y el grupo de los paí­ses menos desarrollados).

Añadió que «la mayorí­a de los miembros del ’G90 Plus’ tienen poco o ningún conocimiento de los progresos o el contenido de las negociaciones del G4».

Poco antes de la celebración de la reunión de Potsdam, Lamy habí­a advertido que «el G4 no dispone de una llave de acceso especial» a las negociaciones.

«El G4 está muerto.»

Celso Amorí­n, ministro de Relaciones Exteriores de Brasil.