Las familias de los niños libios infectados con el virus del sida señalaron la falta de compromiso para concederles compensaciones financieras que el viernes bloqueaba un acuerdo en el caso de las enfermeras y el médico búlgaros condenados a muerte en Libia por ese delito.
Por el momento se logró un compromiso en relación a los diferentes puntos del acuerdo, entre ellos la atención y el tratamiento de los niños, pero faltaba decidir sobre el punto referido a las compensaciones, según un comunicado de las familias.
Un responsable de la Fundación Kadafi que conduce las negociaciones entre las familias y la Unión Europea anunció el miércoles pasado la posibilidad de un acuerdo para hoy.
El director de la Fundación, Salah Abdessalem, afirmó el viernes que la aceptación por las familias del principio de un arreglo «muestra que estamos por salir del túnel».
«En caso de compromiso sobre el último punto (el de las compensaciones), el acuerdo será considerado por las familias como una renuncia a la pena de muerte requerida contra las enfermeras» y el médico búlgaros, explicó por su parte el portavoz de los familiares, Idriss Lagha.
El miércoles, la Corte Suprema libia requirió nuevamente la pena de muerte para los detenidos y aplazó su veredicto sobre el caso hasta el 11 de julio.
Al terminar la audiencia, un responsable de la Fundación Kadafi afirmó que el viernes se anunciaría un acuerdo.
Una fuente libia había precisado, por su parte, que este anuncio debería hacerse simultáneamente en Trípoli y en Bruselas donde el viernes se celebra una cumbre de la Unión Europea.
Sin embargo, la comisaria europea para las Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, aseguró el jueves desde Bruselas que «aún no había» signos de acuerdo.
A un acuerdo para este viernes entre las familias de los niños y un «Fondo especial de ayuda» a las víctimas creado en 2005 por Tripoli y Sofia y al que la Comisión Europea y otros «iban a contribuir» había sido evocado antes por la portavoz de Ferrero Waldner, Christiane Hohman.
Libia sostiene que un arreglo del caso debe pasar imperativamente por un compromiso con las familias de los niños infectados.
Por su parte, la Unión Europea, que considera que las enfermeras y el médico búlgaros son inocentes, ha expresado en múltiples ocasiones su oposición al chantaje y al pago de compensaciones.
Las enfermeras Kristiana Valtcheva, Nassia Nenova, Valia Tcherveniachka, Valentina Siropoulo y Snejana Dimitrova y el médico palestino-búlgaro Achraf Jumaa Hajuj, fueron condenados a muerte en 2004, acusados de haber inoculado intencionalmente el virus del sida a 438 niños de Benghazi, en Libia, 56 de los cuales ya fallecieron.