Las fuerzas de la OTAN en Afganistán se encontraban hoy en el centro del huracán por la muerte, según la policía local, de 25 civiles, entre ellos nueve mujeres y tres niños, en bombardeos aéreos nocturnos en el sur del país.
Estos civiles habrían muerto junto a 20 rebeldes en los combates que se produjeron en la noche de ayer y hoy cerca de Lashkar Ga, capital de la provincia de Helmand, declaró a la AFP el jefe de la policía Mohamad Hassan, cuyo balance no pudo ser verificado por fuentes independientes.
«La aviación bombardeó por error dos o tres viviendas de civiles, matando a 25 personas, entre ellas nueve mujeres, tres niños de entre 2 y 6 meses de vida y al mulá de la localidad, Abdul Hakim», agregó el responsable.
Un portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la OTAN, John Thomas, confirmó que se produjo un «enfrentamiento» en el que se vio envuelta la aviación y en el que hubo «víctimas».
«No sabemos por el momento quiénes son las víctimas ni cuántas hay», declaró el portavoz, que precisó que un militar de la OTAN resultó herido.
En la provincia de Helmand, bastión de la insurrección talibán, se encuentran desplegados en su mayoría militares británicos.
En un comunicado, la ISAF afirmó que investiga «la presencia de un pequeño grupo de civiles» en una casa donde se habían refugiado «hasta 30 combatientes que en su mayoría murieron en los enfrentamientos».
La ISAF acusó a los insurgentes de haber puesto en peligro «deliberadamente» la vida de civiles al atacar previamente un convoy de la OTAN y provocar un enfrentamiento en ese lugar.
La agencia Acbar, que reúne a un centenar de ONG afganas y extranjeras, deploró sin embargo el martes los bombardeos aéreos de la ISAF en zonas residenciales.
Las fuerzas internacionales y afganas serían responsables de la muerte de 230 civiles, entre ellos 60 mujeres y niños, desde el inicio de 2007, señaló Acbar.
El aumento del número de víctimas civiles coincide con una intensificación de los ataques de la insurgencia talibán que en menos de 24 horas dejaron siete muertos en las filas policiales.
El domingo, siete niños murieron en un ataque aéreo de la coalición internacional bajo mando estadounidense contra una escuela coránica sospechosa de albergar a combatientes de Al Qaida en el este del país.
La ISAF admitió asimismo el jueves ser responsable de la muerte de «un cierto número de civiles» en combates recientes en Oruzgán (sur).
A finales de abril, unos 50 civiles resultaron muertos, según la ONU, en bombardeos de las fuerzas estadounidenses en el oeste del país que suscitaron manifestaciones contra Washington.
Los ministros de Defensa de los 26 países de la OTAN se comprometieron la semana pasada en Bruselas a «minimizar» las pérdidas infligidas a los civiles que socavan el apoyo de la población afgana a su misión en el país.
Un millar de civiles perdió la vida en actos violentos en 2006, según la organización internacional Human Rights Watch.