Así no es el asunto, señor Dall’Anese


edit-gonzalez

Y qué, me va a decir usted también que no conocía el contenido de su campo pagado… porque ahora está de moda que las principales autoridades ignoran lo que sus subalternos hacen, verdad “Doña Claudia”.

Y usted, señor Dall’Anese, me parece que se ha pasado de la raya…, parodiando a José Camilo de Cela. Quizás Guatemala no es el paraíso, pero es nuestro país.

Edith González


Entonces… por qué cree que puede señalar a distinguidos guatemaltecos como violadores de derechos humanos, sólo porque se atrevieron, como ya lo hicieron en el pasado a poner la cara y dar su opinión. Ellos, señor Dall’Anese, son patriotas. Son guatemaltecos, incluso algunos, fueron parte del movimiento insurgente que durante 36 años buscó inútilmente apoderarse del Estado por el procedimiento de la guerra, estando del lado de la guerrilla, o sea del otro lado del ejército que comandaba el general Ríos Montt, a quien se juzga ahora por cumplir su deber de defender a la patria y se le acusa de genocida. Un término que aparte de todo sigue sin estar muy claro para muchos.

Pero qué fácil, es para personas como usted, venir a crear desprestigio y especialmente si ello le retribuirá “prestigio internacional” y que a más de ello, devengan un salario que jamás un guatemalteco honesto, trabajador, pero ante todo buen guatemalteco, pueda ganar, pero si debe contribuir a pagárselo.

Que darían los guatemaltecos que Naciones Unidas pagara sus sueldos, como a usted, que a más de embolsarse enormes sumas de dinero, aún le queda tiempo para desprestigiar a Guatemala, porque del mandato de su misión no sabemos por dónde va.

Después de su campo pagado, me pongo a pensar, cómo es posible que tengamos en nuestro país a un representante de las Naciones Unidas para que nos insulte y luego, todavía sugiera que debemos rendirle pleitesía.

Vamos… sea respetuoso y haga su verdadero trabajo, señor Dall’Anese.

Y como dijo Estuardo Zapeta, somos muchos los guatemaltecos que damos la cara, no usamos gorros pasamontañas ni nos escondemos entre las poblaciones indígenas/campesinas.

Y si cree que mi opinión también constituye violación al derecho humano, espero su denuncia, vivo en un país en donde aún se respeta la Constitución y hago uso del artículo 35 de la misma como los señores: Eduardo Stein, Gustavo Porras, Raquel Zelaya y Adrián Zapata, para quienes van mis respetos. Se ganaron el derecho a pasar a la historia. Las decisiones que tomaron ayer, algunas de las cuales con las que quizás no esté de acuerdo, serán parte de su futuro.

Es inaceptable que vengan a insultarlos en nuestra propia tierra.

Valdría la pena preguntarnos: ¿Si debemos seguir manteniendo a los vividores de la CICIG? Yo opino que NO.