La Rosa de la Paz por los 50 años del Tratado del Elíseo


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El Gobierno de Guatemala a través del Ministerio de Cultura y Deportes representado por la señora viceministra del Patrimonio Cultural y Natural, Rosa María Chan, enalteció a los honorables señores embajadores Philippe Bastelica de Francia y Thomas Schäfer de Alemania con el ‘Cambio de la Rosa de la Paz’ para loar la conmemoración del quincuagésimo aniversario de la firma del ‘Tratado del Elíseo’.

Grecia Aguilera


Este magno evento se realizó el jueves 18 de abril de 2013 en el ‘Patio de la Paz’ del Palacio Nacional de la Cultura, escenario perfecto para la celebración porque aquí fue la sede de la firma de los Acuerdos de Paz en Guatemala, el 29 de diciembre de 1996, y también por conservar en su interior el prestigioso “Monumento a la Paz”. Quienes colocan la rosa blanca sobre las dos manos izquierdas del monumento, asumen la responsabilidad de trabajar a diario por conservar la paz. La acción de cambiar la Rosa de la Paz simboliza no dejar que se extinga la flama sublime, que se mantiene encendida en honor a todas las víctimas que murieron por la guerra interna que vivió nuestro país. El “Tratado del Elíseo” se firmó el 22 de enero de 1963 por el general francés Charles de Gaulle y el Canciller alemán Konrad Adenauer con el fin de lograr un entendimiento que favoreciera la reconciliación franco-alemana y continuar con la recuperación económica no solamente de ambos países sino de Europa, que aún se encontraba bajo las secuelas de la guerra. Dentro de su discurso, el Embajador de Francia Philippe Bastelica expresó lo siguiente: “Francia, Alemania: dos países, dos pueblos, dos naciones que contribuyeron y que contribuyen hoy enérgicamente con la historia de Europa y del mundo, por las ideas, por las artes, por la producción, por los intercambios, por la cooperación y desde hace tiempo ya, por el ejercicio cotidiano de una exigente democracia. Alemania y Francia: dos países que han compartido por turnos la rivalidad, la admiración, el odio, la solidaridad… Creo que lo que ilustran a la vez la reconciliación franco-alemana y la construcción europea, son la fuerza y la nobleza que pueden atribuirse a la acción política. En su versión menos halagadora, la política es el arte, para aquellos que detentan en un momento las palancas del poder, de tornar en su favor las vicisitudes de la historia. Pero la política puede ser más y mejor que eso. La política que merece nuestro respeto y nuestra admiración, es aquella que da forma al destino colectivo de los hombres de manera de hacerle desposar los límites realistas de un ideal. La empresa es ardua; es arriesgada; sin embargo vale la pena ser intentada.” Luego el Embajador de Alemania Thomas Schäfer manifestó: “El Tratado del Elíseo que sirvió de base para esta amistad es muchísimo más que un contrato de derecho internacional entre muchos: este tratado fue una gran suerte para nuestros países. Fue la realización de la sabia visión de estadistas que supieron ver e ir más allá de las circunstancias dolorosas en las que nos encontrábamos después de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto. En los dos países, y sobre todo en Alemania, se fomentaron la conciencia y el reconocimiento de lo ocurrido en el pasado. Se estableció un diálogo permanente no solamente entre los gobiernos, sino entre muchos sectores de ambas sociedades de manera que hubo una disposición generalizada para construir algo nuevo y mejor. El Tratado del Elíseo es un ejemplo de cómo enemistades y antagonismos entre países e incluso entre sectores de un solo país pueden transformarse en cooperación y amistad… Francia y Alemania están unidas, finalmente, por sus valores comunes: la democracia, los Derechos Humanos, y la justicia social. Se trata de valores que compartimos con Guatemala.”