Mientras Tony Blair se dispone a dejar su cargo de primer ministro británico, su ex consejero de imagen y responsable de las relaciones con la prensa, Alastair Campbell, publicará unas memorias en las que revelará secretos de la vida en Downing Street.
«Todas las ’verrugas’ estarán ahí», declaró a la AFP Campbell en una entrevista concedida en el jardín de su casa del norte de Londres, donde su nuevo libro, Los años de Blair se publicará el 9 de julio.
El ex asesor de Blair, sin embargo, precisó que su obra no romperá sus buenas relaciones con el líder británico, que abandonará el poder el 27 de junio.
«Aún estoy muy cerca de Tony. Hay cosas que él preferiría no haber visto en el libro, pero hay otras que piensa que están bien ahí», afirmó.
El control del Campbell sobre la imagen de Blair es legendario. Durante casi una década fue el «cerebro gris» del Partido laborista que, dejando de lado las viejas ideas izquierdistas se aseguró una victoria electoral en 1997 que llevó a Blair al poder.
Sin embargo, Campbell, un ex periodista considerado como la segunda persona con más poder en el gobierno después de Blair, se vio obligado a dimitir debido a la guerra de Irak y los errores cometidos por los servicios secretos de Londres que condujeron a la participación británica en la invasión de ese país en 2003.
Cuatro años después, Campbell mantiene su posición respecto al conflicto iraquí.
«No mentiré diciendo que Irak parece genial en este momento (…), pero aún veo las cosas a largo plazo», sostuvo al mostrarse muy crítico con aquéllos que calificaron a Blair de «perrito» del presidente estadounidense, George W. Bush, por el apoyo británico a la ofensiva en Irak.
Según Campbell, el gobierno británico no tenía otra opción tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
El ex consejero de imagen también contó que la relación de Blair con el ex presidente francés, Jacques Chirac, no era tan mala como algunos altercados políticos ocurridos en varias cumbres de la Unión Europea dieron a entender.
«Yo no soportaba las cumbres europeas», aseguró Campbell al precisar que una vez, en el avión que les llevaba de nuevo a Gran Bretaña, él y otros asesores empezaron a hablar de que «Chirac dijo esto y lo otro».
«Entonces, Tony dijo: ’sí, pero me cae bien. Es un tipo interesante’. El (Blair) siempre tiene esa actitud, ver el lado bueno de la gente», afirmó.
Blair participa el jueves en la que será su última cumbre europea, antes de pasar el testigo a su ministro de Finanzas, Gordon Brown, quien presuntamente organizó un «golpe» político contra él en 2006.
Pese a los rumores y aún admitiendo que Blair y Brown tuvieron sus diferencias, Campbell insistió en que el ministro de Finanzas no organizó el complot.
«Tuvieron sus cosas. No puedo recordar la primera vez que alguien en el partido laborista dijo: ’es hora de que Tony se vaya’, pero ciertamente no creo que fuera Gordon», subrayó.
Campbell mantuvo un diario durante todo el tiempo que trabajó en Downing Street. Varias partes de esos cuadernos fueron desveladas ya, sobre todo en el juicio por un presunto informe falso de los servicios secretos británicos que conllevó la participación de Londres en la invasión de Irak.
Ahora, en su libro, quizás desvele si Blair suda tanto como se dice. «No suda tanto como yo», se limitó a confesar Campbell.