La ciudadanía de la república de Venezuela está convocada para celebrar, el domingo 14 de este caluroso abril, o sea mañana, nuevas elecciones presidenciales por haber partido al más allá Hugo Chávez Frías.
De momento en momento, las cosas político-electorales se han estado poniendo muy candentes, como al rojo vivo, en el país sureño.
Deben de haber varios aspirantes a ocupar el codiciado taburete en el que se sentó Nicolás Maduro tan pronto como falleció Chávez, sufriente de severo cáncer que en la Cuba comunista de los Castro no fue curado.
Don Nicolás, encontrándose en funciones como titular de la Vicepresidencia, fácilmente saltó a la Presidencia con el carácter de “encargado” (provisorio) y. contrariando expresos y claros preceptos constitucionales, como han declarado significados constitucionalistas venezolanos, se echó al ruedo como candidato a la elevada posición; es decir, a la primera magistratura de la nación que liberó un día de las garfas españolas el gran Simón Bolívar.
Sólo hay dos personajes en la arena que pretenden sentarse en el sillón que retuvo, como proejando, Hugo Chávez Frías: Maduro y Henrique Capriles; este último corrió parejas con el difunto gobernante durante el penúltimo proceso comicial, pues casi, casi, arribaron a las urnas como del bazo…
Hoy, en la víspera del nuevo evento comicial, el electorado venezolano está expectante, nervioso; tendrá que decidir soberanamente por quién elegir para que se coloque al frente de los destinos de Venezuela a lo largo del próximo período que hubiese correspondido al “dictador democrático” que, en su ruidosa propaganda política, llevaba y traía por aquí y por allá su “socialismo del siglo XXI” que, a lo mejor ya murió también…
Si el loteriazo le cae a Nicolás Maduro, es de pensar en que puede haber “parranda larga” con algún chisporroteo rápido o no muy rápido, porque la oposición, que es fuerte, lo desvestirá de cuerpo entero como un intruso que, como dicen los constitucionalistas de su país y respetables comentaristas de la prensa internacional, sobre todo de la televisión, no puede ser presidente, salvo que a lo cubano o a lo soviético de otrora…
Ahora bien, Capriles puede dar una buena sorpresa, un golpe duro a Maduro, ya que éste no tiene el carisma de Chávez Frías. Y es que, aparte es ser carismático y muy aparte es tener cara de asmático…
En el ámbito de la América Latina y en la “ínsula” del reinado castrista hay preocupación, no sin nerviosismo a la vez, respecto de los resultados de las elecciones generales.
En las horas que se avecinan se sabrá quién es quién, porqueee…., ¡la suerte está echada, y con algunos dados cargados!…
Los días venideros, poselectorales, pueden sorprender al mundo, especialmente a la región latinoamericana, con brotes de violencia político-social en Venezuela, a consecuencia de lo que ha protagonizado el avilantado de Maduro, porque si obtiene la mayoría de votos en las urnas, puede ser que reciba muchas bendiciones de la oposición al demostrarse fehacientemente que ha violado los respectivos mandatos de la Carta Magna.
Los partidarios de Maduro saben que su candidato tiene de espaldas a la Constitución y, siendo así, es de predecir que las fuerzas de la oposición no se quedarán con la boca cerrada ni con los brazos cruzados ante la situación que se produzca.
Se cree que Maduro ha tirado como por espuertas el “pistillo” del petróleo; que tiene “ganado humano” para el acarreo; se cree que empujará a las urnas a gente no apta para votar, y ha maniobrado para cometer un peligroso fraude.
Al parecer, ¡es duro en jugarretas Maduro!…