Moral distraída


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Los diplomáticos y políticos de turno de la tierra de los “padres fundadores”, el fortín del capitalismo mundial, el único sistema que ha demostrado que el desarrollo de la humanidad es factible, tienen la moral distraída. Ahora resulta que los señores gobernantes americanos, que no el pueblo de aquel país del norte, se alegran y congratulan con la idea de que se haga justicia por los “crímenes” cometidos -solo los del Ejército de Guatemala- durante el conflicto armado interno de nuestro país.

John Carroll


Increíblemente parte de los mejores aliados de la ofensiva política de la izquierda organizada actual viene precisamente del país que ayudó durante años a mantener alejados del poder a los comunistas que hicieron varios intentos por instalarse en el poder como efectivamente sucedió en muchos otros lugares.  En principio la lucha fue armada y el poder pretendía ser conquistado a la fuerza y contra la ley. En aquel entonces, el Estado norteamericano colaboró con varios pueblos de la América Latina y el mundo para que el socialismo y/o comunismo no se instalara como el sistema político de curso normal.  Pero el trabajo dedicado y constante de muchos años ha permitido que los amantes del intervencionismo y la socialización de la producción tengan hoy en día la posición política que siempre quisieron.  Con esto no pretendo ocultar los terribles gobiernos que hemos tenido y mucho menos defiendo el anacrónico sistema bajo el que hemos vivido hasta la actualidad. Pero no sería justo ignorar el esfuerzo que hicieron muchos hombres de bien por mantenernos afuera del terrible y devastador sistema marxista-leninista.

No solo aquí ha sucedido, el socialismo se ha instalado hoy disfrazado de bonachón y consciente, de dadivoso y regalón, de sensato y escrupuloso en muchas partes del mundo. Ya lo del trópico no es una condición, muchas regiones del extremo norte o sur han sucumbido ante el mejor de los sistemas políticos, para los políticos. Aquel que entrega casi por completo el que quizás sea el poder más grande que tenga el ser humano, el del juicio o albedrío.  Cuando el individuo ya no puede escoger qué servicios utilizar, con quien o bajo que términos comercia o trabaja, ni puede disponer como le plazca sobre lo que legítimamente le pertenece sino en su lugar se encuentra con un sistema que lo coarta o limita en el poder de sus decisiones y siempre subyugado a la ya probada insuficiente democracia, entonces se ha perdido casi toda nuestra esencia.  Talvez me equivoque y el estado natural del hombre sea este de vivir sumiso ante poderes mayores que nuestro ímpetu y creatividad pero me parece que la evidencia de los últimos siglos nos muestra que el hombre en libertad y cooperante tiene pocos límites.

Parecen olvidar que años atrás, nos ayudaron a combatir este flagelo con nuestra Constitución en mano. Parecen olvidar que varios ciudadanos de aquel país murieron a manos de los delincuentes guerrilleros.  Me gustaría que el señor Arnold Chacón diera sus impresiones de la muerte del Embajador John Gordon Mein que fue cobardemente asesinado en un atentado directo perpetrado por miembros de las Fuerzas Armadas Rebeldes.  El atentado, no se les olvide señores norteamericanos, fue ejecutado por terroristas, de esos que pusieron al mundo de cabeza en septiembre 11, de esos que han buscado y cazado sin descanso para ajusticiar y llevar paz al mundo y tranquilidad a los suyos.

Sufrimos bastante, ustedes y nosotros, y el proceso de paz fue largo y doloroso como para que ahora ustedes tomen partido apoyando el hostigamiento político actual. Pareciera que andan con la moral distraída.
“It is a common observation here that our cause is the cause of all mankind, and that we are fighting for their liberty in defending our own”  Benjamin Franklin 1777.