China tuvo en marzo un comercio exterior más firme en una posible señal positiva de su recuperación, aunque analistas advirtieron que las estadísticas podrían estar infladas y dar una panorámica distorsionada de la salud de la economía del país.
Las importaciones aumentaron 14,1% tras un crecimiento de 5% en el bimestre enero-febrero, de acuerdo con cifras aduaneras difundidas el miércoles, las cuales indicarían un aumento de las compras por parte de los fabricantes y los consumidores.
El aumento de las exportaciones se desaceleró a 10% en comparación con el 23,6% del bimestre enero-febrero.
La baja en el ritmo del crecimiento en las exportaciones podría sumarse a los desafíos de las autoridades del Partido Comunista recientemente instaladas para sostener la recuperación y evitar la pérdida de empleos, tras la desaceleración más profunda de China desde la crisis global de 2008.
Según analistas, la información podría estar distorsionada si las compañías difundieron estadísticas alteradas o si las manipuló el gobierno, lo cual oscurece el panorama para saber si la recuperación económica ha adquirido impulso.
Las exportaciones posiblemente son menores a lo informado según las cifras que se conocen de los envíos a Hong Kong, al que Beijing considera su socio comercial más grande, dijo Francis Lun, economista jefe de la firma GE Oriental Financial Group. Hong Kong es territorio chino pero funciona como una región aduanera independiente.
«No coinciden las cifras de los envíos de China a Hong Kong y viceversa», apuntó. «En lugar de un crecimiento de 10%, se tiene uno de 2 o 3%», apuntó.
El crecimiento económico de China alcanzó 7,9% en los tres meses que concluyen en diciembre, un incremento sobre el 7,4% del trimestre inmediatamente anterior.
Para los analistas, la recuperación del país de su desaceleración más profunda desde la crisis global de 2008 es impulsada por el gasto del gobierno y podría ser vulnerable ante una posible debilitación del comercio o las inversiones estatales.
Expertos del sector pusieron en duda las firmes estadísticas del comercio exterior de China debido a que las cifras oficiales no coincidían con las cifras menores que difundieron los socios comerciales del país.
Algunos sospechan que las compañías podrían informar cifras alteradas de exportaciones para lograr rebajadas de impuestos o evadir los estrictos controles de capital de Beijing y traer dinero a China con facturas falsas como si fueran clientes extranjeros.
Otros afirman que Beijing podría haber exagerado el volumen comercial para hacer que la economía parezca más saludable durante la transición a las nuevas autoridades del Partido Comunista en los últimos meses.