Israel reaccionó criticando la decisión soberana del Estado de Guatemala al reconocer al Estado Palestino, pasando por alto que se trata de un hecho que guarda coherencia con la actitud histórica de nuestro país en cuanto al Cercano Oriente y algo que debió hacerse hace muchos años, pero que había sido imposible precisamente por las oposiciones de Israel y su enorme influencia en la política exterior de este país, apenas comparable con el papel que ha jugado Taiwán en cuanto a interferir con las decisiones que nos convienen en la búsqueda obligada de lo que signifique lo mejor para los intereses nacionales.
Cuando Naciones Unidas dispuso la creación del estado de Israel, en perjuicio del pueblo palestino pero tratando de hacer un reconocimiento de acuerdo a la historia, fuimos pieza clave de la nueva conformación de esa región del mundo. Ahora, en otro acto de justicia, acaso más obligado por el antecedente de la década de los años cuarenta, la Cancillería anunció el pleno reconocimiento al Estado Palestino con los mismos principios y argumentos que en su momento hicieron a Jorge García Granados dar su voto a favor de Israel en la Asamblea General de la ONU.
El derecho a la existencia del Estado Palestino no está en manos de Israel y no deja de ser un acto malagradecido la crítica que ahora hacen a Guatemala por haber hecho lo mismo que en su momento se hizo por ellos y que en esa oportunidad fue visto como algo encomiable y digno de agradecimiento.
Ciertamente Guatemala ha sido de los mejores aliados de Israel desde ese momento hasta nuestros días y reconocer el derecho del Estado Palestino lejos de ser un desaire al pueblo judío es un acto de consecuencia con nuestra actitud histórica. Lo inaudito era que Guatemala, vital en la formación de Israel, no tomara actitudes semejantes cuando lo que está en juego es un derecho idéntico, con las mismas bases, con los mismos fundamentos históricos y políticos que motivaron a votar a favor de la decisión que tomó Naciones Unidas para darle vida a Israel.
Pero ya se ve que mal paga el diablo a quien bien le sirve, porque lejos de guardar respetuoso silencio ante una decisión soberana que persigue un acto de elemental sentido de justicia, ahora critican de manera impropia una decisión que es competencia de un país que puede y debe actuar de acuerdo a altos valores de justicia y equidad que son el fundamento del derecho internacional.
Como guatemaltecos sentimos que el gobierno hizo lo correcto, tardíamente pero lo hizo al fin, al reconocer que tanto derecho tienen Israel como Palestina a ser un estado.
Minutero:
Por qué es que se empecina
en negarle a Palestina
con tan brutal insistencia
el derecho a la existencia