El comandante de las fuerzas militares colombianas dijo que están a la espera de las coordenadas del punto en que saldrá de la selva al menos un miembro de las FARC que podría sumarse a la delegación que mantiene conversaciones de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos en Cuba.
BOGOTA Agencia AP
Las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han reforzado su delegación en la mesa de negociaciones con la presencia de nuevos integrantes, el más reciente de ellos Jorge Torres Victoria, alias Pablo Catatumbo, quien llegó a La Habana el sábado, según ha indicado el grupo rebelde en un comunicado. Catatumbo, de 60 años, es uno de los miembros del «secretariado» o la máxima comandancia insurgente.
En una entrevista con el diario El Tiempo divulgada el lunes, el general Alejandro Navas, comandante de las fuerzas militares, fue consultado sobre si ya había salido de la selva colombiana Fabián Ramírez, un aguerrido integrante de uno de los más poderosos bloques o unidades rebeldes y que también podría viajar a Cuba, según versiones de la prensa local.
«No sabemos. Tenemos el protocolo del área general, pero faltan las coordenadas (del sitio exacto), que son de uso exclusivo de los garantes que manejan el día y la hora» de la salida de la zona de Ramírez, cuyo nombre real es José Benito Cabrera, y es miembro del llamado «estado mayor conjunto» de las FARC, una instancia de al menos una veintena de comandantes guerrilleros que está por debajo del secretariado.
El comandante de las fuerzas militares no dio más detalles ni comentó versiones de que además de Ramírez, de 49 años, al menos otros dos dirigentes de las FARC también viajarían a La Habana.
En la jornada, el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, aseguró que para «nadie es un secreto» que desde el inicio de contactos con las guerrillas, miembros de las FARC han sido llevados a La Habana en una labor que se coordina con la Fiscalía General colombiana y el Comité Internacional de la Cruz Roja.
En el caso de muchos de ellos «ni siquiera han salido del país (porque) han estado afuera hace muchos años», añadió Pinzón sin dar detalles. Además dijo que en el caso de los insurgentes que abandonan Colombia, la suspensión de operaciones militares y policiales se da por un plazo máximo de 36 horas.
El ministro confirmó además que la víspera pidió al general Navas investigar si pudo haber una posible filtración desde las filas castrenses sobre los sitios de esa suspensión de operaciones, datos que tradicionalmente se mantienen en reserva por seguridad.
La orden del ministro se produjo luego de que el domingo el ex presidente Alvaro Uribe (2002-2010) en un mensaje de su cuenta de Twitter se preguntara si era verdad de la paralización de operativos militares y dio los nombres y números de las coordenadas del sitio.
Pinzón no indicó si los datos citados por Uribe eran ciertos y al menos dos altos militares consultados por la AP declinaron comentar el caso.
El gobierno de Santos no ha comentado el caso de la llegada a Cuba de Catatumbo, quien ya fue negociador de paz en frustrados diálogos en Caracas en 1991, ni tampoco la suspensión de operativos militares en zonas del país para facilitar que jefes rebeldes salgan de sus campamentos y puedan viajar en naves con protección de la Cruz Roja, según ha explicado la insurgencia.
El ingreso de Catatumbo a la delegación rebelde en La Habana, tanto como el eventual ingreso de Ramírez o Luis Antonio Lozada, alias Carlos Antonio Lozada, es visto por analistas como un intento de reforzar la mesa con representantes de los distintos bloques o unidades de las FARC y cuando se aproxima el segundo punto de la agenda de seis temas: la participación política de la insurgencia tras el abandono de las armas.
Es además percibido como un intento de brindar una imagen de unidad de la guerrilla frente a reiteradas versiones de que los jefes militares estaban ausentes de la mesa de negociaciones y sólo aparecían los «políticos» o «ideólogos» de la guerrilla.
«Es darle igualdad a los bloques, reforzar el equipo y darle aire porque se viene lo duro» de la negociación, dijo en diálogo telefónico Ariel Avila, de la no gubernamental Corporación Arco Iris, dedicada al estudio del conflicto armado interno. «Catatumbo no es un jefe militar, es un jefe político, aunque represente a un bloque militar» que opera en regiones del suroeste del país y donde se han presentado la mayor parte de las acciones insurgentes en los últimos meses.
En cambio la eventual incorporación de Ramírez y la llegada a La Habana de Victoria Sandino, una comandante del bloque central, «sí me sorprenden, son unos duros» y en el caso de Ramírez como ascendencia y mando en las tropas por sus pasadas acciones exitosas contra las fuerzas militares, dijo Avila.