El nuevo Presidente del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social se autoasignó un mandato decisivo cuando dijo que llega no sólo para mejorar la administración sino para hacer una profunda auditoría que permita depurar al IGSS. Y es que todos sabemos que esa institución de los trabajadores ha sido manoseada para hacer negocios y por ello es la actitud de los miembros de la Junta Directiva y de la gerencia que se aferran a mantener al presidente Reyes Mayén que fue colocado por los vendedores de medicinas para ser su operador en esa institución tan importante en el sector de la salud.
La nueva administración del IGSS tiene que investigar de tal manera que las cosas no queden únicamente en señalamientos, sino que se deben probar de manera contundente los negocios que se han hecho y que han sido avalados no sólo por las gerencias sino también por importantes miembros de la Junta Directiva que han sido comparsas de quien fuera ministro de Agricultura del gobierno de Arzú y llegó a convertirse en una de las piezas claves de la trama montada para asegurar el control de las instituciones del país para ponerlas al servicio de los negocios. No fue casualidad que del mismo IGSS y del equipo de Reyes Mayén saliera el que fue nombrado para dirigir las finanzas públicas en el gobierno de Colom cuando dos técnicos renunciaron por presiones de la Primera Dama.
El IGSS es una entidad autónoma que sirve a los trabajadores del país que contribuyen, con los empleadores, a su sostenimiento, pero como pasa en la mayoría de instituciones, su dirección no tiene nada que ver con los intereses ni de los trabajadores ni de sus empleadores porque ambos necesitan una excelente cobertura, unos para recibir un buen servicio y otros para que sus empleados gocen de salud y protección, pero las decisiones se toman sobre la base de otras consideraciones y los que se han enquistado en el control se niegan a cambios que pongan en peligro sus beneficios y ganancias.
Si nos atenemos a la historia y los antecedentes, el nuevo Presidente del Seguro Social llega con la misma agenda aunque para beneficiar a otros comerciantes. Sin embargo, tiene la oportunidad de hacerles a los trabajadores guatemaltecos el servicio más importante que se pueda hacer, depurando una institución que lleva años dedicada a servir para hacer negocios y que en los últimos años alcanzó una especie de excelencia en el manejo de trinquetes. Demostrar la responsabilidad de esos directivos que hoy se visten de primera comunión sería el mejor servicio que se le puede hacer al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social.
Minutero:
La corrupción en España
hasta al mismo Rey empaña;
aquí su embajador
la hace de consentidor