Ayer martes se inició en Venezuela la campaña para la elección del sucesor del presidente Hugo Chávez, prevista para el próximo domingo 14 de abril.
El mundo entero tiene los ojos puestos en estos comicios, pues no se trata solamente de la escogencia de un nuevo gobernante, sino el enfrentamiento de dos modelos económicos, el capitalismo caduco y el Socialismo Bolivariano.
Uno de los principales candidatos es el abogado Henrique Capriles, ligado a poderosos grupos empresariales de Venezuela, partidario de las políticas neoliberales y quien cuenta con la simpatía de los sectores más conservadores de Estados Unidos.
El otro contendiente, es el actual presidente interino de Venezuela, el obrero del transporte público, Nicolás Maduro, a quien Chávez, todavía con vida, le otorgó la responsabilidad de proseguir el proyecto de la Revolución Bolivariana.
Maduro ha ratificado su postura en defensa de la soberanía y de unidad con los países de América Latina, para hacer realidad los sueños de Simón Bolívar. Maduro representa la continuidad del modelo impulsado por el Comandante Chávez, que durante los últimos años permitió alcanzar importantes avances sociales reduciendo la pobreza (44%) y la desigualdad (54%), además de garantizar el acceso a los servicios de salud, y a la educación gratuita desde kínder hasta la universidad.
La UNESCO ha reconocido que en Venezuela el analfabetismo fue eliminado. Asimismo, la mortalidad infantil se redujo del 25 por mil a solo 13 por mil. Además, un impresionante 96% de la población tiene acceso ahora a agua limpia. En 1998, había 18 médicos por cada 10 mil habitantes mientras que en la actualidad son 58 por cada 10 mil.
Investigaciones realizadas por los expertos en Salud Pública y Sociología Carles Muntaner de la Universidad de Toronto, Joan Benach de la Universitat Pompeu Fabra, de Barcelona, y María Páez Víctor, de Venezuela, revelan que la reducción de la pobreza y la desigualdad fue posible porque el gobierno de Chávez retomó el control de la empresa petrolera nacional, utilizando los abundantes ingresos no para beneficio de unos pocos empresarios como ocurrió antes, sino para invertir en servicios sociales que los venezolanos necesitaban con urgencia. Los respectivos indicadores, coinciden en que Venezuela es hoy el país de la región con el nivel más bajo de desigualdad.
Las diferentes encuestas, señalan que Maduro lleva una ventaja del 14 por ciento sobre el otro candidato. Destacados analistas internacionales, no dudan que su triunfo será arrollador, pero que también está en marcha una conspiración alentada por grupos locales y extranjeros, para deslegitimizar los resultados electorales.