Gran ofensiva contra Al-Qaeda


Cerca de 10 mil soldados estadounidenses e iraquí­es lanzaron el martes una operación de gran envergadura contra la red terrorista Al-Qaeda en Diyala, al norte de Bagdad, donde miles de personas han muerto desde hace un año en ataques de los insurgentes.


Bautizada «Arrowhead Ripper», la más grande ofensiva militar lanzada hasta ahora en la región, comenzó en la noche del lunes y se concentraba en Baaquba, capital de la provincia de Diyala, un bastión de Al-Qaeda, afirmó el ejército de Estados Unidos.

«Unos 10.000 soldados, apoyados por helicópteros de combate y blindados, participan en la operación Arrowhead Ripper que acaba de comenzar», afirmó el ejército estadounidense en un comunicado.

«La operación Arrowhead Ripper se enmarca en un esfuerzo de gran envergadura para eliminar a los terroristas de Al-Qaeda en Irak que operan en Baaquba y su región», precisó el ejército.

«Helicópteros de combate y tropas terrestres iniciaron operaciones al amanecer y mataron a 22 combatientes hostiles a las fuerzas iraquí­es en Baaquba y sus alrededores», agregó.

En la noche seis soldados kurdos del ejército iraquí­ murieron y otros 22 quedaron heridos en los combates.

Varios civiles figuran entre los muertos y los heridos, indicó de su lado el coronel iraquí­ Nagib al Salahi, quien no pudo precisar la cantidad de ví­ctimas ya que las fuerzas armadas impiden a las ambulancias penetrar en la zona.

«El objetivo final es destruir las redes de Al-Qaeda en la provincia y eliminar esa amenaza contra la población», declaró el general de brigada Mick Bednarek.

Uno de los «aspectos clave de esta operación» consiste en permitir que las autoridades iraquí­es suministren a la población de esta región bienes y servicios de primera necesidad, agregó.

El general dijo esperar que la operación lleve a una mejorí­a de los sevicios públicos básicos, permitiendo a la población «tener confianza no sólo en el gobierno de la provincia, sino también en el gobierno central» en Bagdad.

Intensos combates se produjeron después de la instauración del toque de queda en toda la ciudad a comienzos de la mañana, según testigos en el lugar. La policí­a pidió a los habitantes no salir de sus casas.

«Hemos comenzado a aplicar un plan de seguridad y vamos a desembarazarnos de los hombres armados y los milicianos. Estamos aquí­ para ayudarles», afirmaban los policí­as por altoparlantes, dijeron los testigos.

Los ataques de los insurgentes se han multiplicado desde la instauración del plan de seguridad de Bagdad a mediados de febrero, que estuvo acompañado por el despliegue de refuerzos en la capital e hizo huir a los combatientes a Diyala.

Diyala, un Irak en miniatura donde viven sunitas, chiitas y kurdos, es escenario de frecuentes actos de violencia sectaria. La rama iraquí­ de Al-Qaeda se encuentra bien implantada, y las pérdidas infligidas allí­ a las tropas estadounidenses han aumentado en los últimos meses.

Por otro lado los enfrentamientos entre las fuerzas iraquí­es y los milicianos del ejército del Mahdi, del caudillo radical chiita Moqtada Sadr, causaron 15 muertos en la noche del lunes en el sur de Irak, anunciaron responsables locales.

La calma parecí­a haber vuelto al sector este martes, según las mismas fuentes.

En Bagdad, el ejército de Estados Unidos anunció la muerte en combates el lunes de uno de sus soldados, lo que elevó a 43 el número de militares estadounidenses muertos desde el comienzo de junio en Irak.

Desde la invasión en marzo de 2003, al menos 3.250 soldados o personal asimilado estadounidense han perdido la vida en Irak, según el conteo de la AFP basado en cifras del Pentágono.