El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, llegó este lunes a Managua procedente de Cuba, uno los seis países que visitó durante su primera gira internacional desde que asumió el gobierno en enero.
Ortega regresó junto con su esposa Rosario Murillo, familiares y la comitiva de gobierno que lo acompañó en su gira por Venezuela, Argelia, Libia, Irán, Senegal y Cuba, donde el sábado fueron recibidos por el convaleciente presidente cubano Fidel Castro.
«Estamos viniendo a Managua después de esta gira de trabajo y esperamos traerle buenas noticias a los nicaragí¼enses en materia de cooperación», afirmó la primera dama a la radioemisora sandinista Radio Ya, tras su arribo al aeropuerto internacional «Augusto Sandino», al este de la capital.
Poco después de llegar a Managua, Ortega viajó a la ciudad de León, 92 km al noroeste de la capital, para participar en la clausura de una reunión de ministros de Medio Ambiente de Centroamérica, donde podría dar a conocer los resultados de su gira.
Ortega inició su periplo el 3 de junio en Venezuela, donde llegó a respaldar la decisión del presidente Hugo Chávez de no renovar la licencia de operaciones a la estación Radio Caracas Televisión, que le generó duras críticas de la oposición venezolana.
Después visitó Argelia, donde se reunió con el presidente Abdelaziz Buteflika para ratificar la decisión de restablecer relaciones diplomáticas y formar una comisión mixta de cooperación bilateral.
En Libia se entrevistó con su amigo Mohamed Kadafi, quien le facilitó el avión y supuestamente habría patrocinado toda la gira, para luego viajar a Irán, donde consolidó su relación de cooperación con el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad.
Tras suspender su visita a Italia, donde el mandatario tenia previsto reunirse con autoridades de gobierno y empresarios, se dirigió a Senegal, ífrica, de donde partió el viernes a Cuba.
Ortega regresó a Nicaragua, donde durante su ausencia fue cuestionado por la oposición por visitar países adversos a Estados Unidos, y en medio de un escándalo de corrupción que aún salpica a su gobierno por la denuncia de extorsión que un grupo empresarial presentó en mayo contra políticos del gobernante Frente Sandinista.