Nada los hace cambiar, siguen en las mismas…


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No puedo precisar cuántos años nuestros gobiernos siguen cometiendo los mismos errores obteniendo los mismos resultados. Definitivamente son muchos, así sea nuestro primer mandatario civil o militar; profesional o empresario; de izquierda o de derecha; con o sin experiencia ejecutiva.

Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt


Me refiero en especial a que cuando se acercan los días de Semana Santa se ha vuelto tradición la lluvia de conferencias de prensa, la toma de fotografías o de videos televisivos a los funcionarios de siempre, diciendo que esta vez ¡Sí! La ciudadanía se va poder sentir tranquila porque “han montado todo un conjunto de operativos” para que la ciudadanía pueda disfrutar tranquilamente de sus paseos veraniegos o de las celebraciones religiosas.
   
¡Pamplinas! No ha llegado el sábado de Gloria y ya los medios de comunicación están hablando hasta por los codos de toda una enorme retahíla de accidentes de tránsito provocados, la gran mayoría, por lo mismo de siempre, la excesiva velocidad, conducir en estado de ebriedad o cometer sinfin de actos y/o condiciones peligrosas y no digamos hechos delictivos. Y es que las autoridades sin experiencia ni capacidad siguen creyendo que con decirle al ciudadano unos pocos días antes del feriado que no corra, que no beba o que sea responsable les van a hacer caso, cuando los catorce millones de guatemaltecos sabemos de sobra que sin educación o formación preventiva evitar desgracias es misión imposible.
   
Nuestras autoridades creen que con poner puestos de primeros auxilios en las carreteras, declarar alarma amarilla, anaranjada o roja en los hospitales o poner inútiles puestos de registro en las salidas de las poblaciones todos o la gran mayoría de  accidentes y hechos delictivos se van a evitar, cuando esas medidas aparte de ser gorda obligación organizarlas y cumplirlas solo son útiles para seguir repitiendo “después del trueno ¡Jesús María!” Si en los días que no son feriados, asuetos o de descanso los hechos delictivos ocurren a granel ¿Qué van a poder evitarlos sin haber educado o formado, desde muchos años atrás, a los arrebatados conductores que a la primera de cambios echan el vehículo encima o a los atarantados patojos drogados o idiotizados por las bebidas espirituosas son los primeros en cometer cualquier tropelía que se les ocurra?

Claro, decir que el objetivo que persiguen los flamantes funcionarios de comunicaciones, defensa o seguridad ciudadana con sus operativos es garantizar la seguridad suena muy bonito, pero bien sabemos que “del dicho al hecho hay mucho trecho” y que los buenos actos gubernamentales no se hacen a base de milagros, sino solo utilizando las técnicas, tácticas y estrategias más adecuadas a nuestras condiciones y circunstancias. En nuestro bello idioma español prevenir significa: preparar, aparejar y disponer con anticipación las cosas necesarias para un fin y eso, este gobierno no lo ha hecho a pesar de estar empezando su segundo año del período.