Ruth Susana Aguilar, una chichicasteca sobresaliente


DEPA_2

Ruth Susana Aguilar, una mujer chichicasteca, que actualmente es voceadora de periódicos en la población, es un ejemplo de esas guatemaltecas emprendedoras, que han tenido que afrontar una serie de dificultades y retos para sacar adelante a sus hijos.

Por Héctor Tecúm Quiché / Agencia CERIGUA

Doña Ruth, como es conocida en la localidad, se levanta a las 5 de la mañana para ir a esperar la camioneta que lleva sus periódicos; luego empieza su recorrido por las calles, para distribuirlos; esa es prácticamente su rutina diaria, menos los sábados, porque va a la iglesia; es padre y madre de cuatro hijos, porque se separó de su esposo hace seis años, para no ser objeto de más violencia.

Durante 20 años vivió junto a Diego Tebelán Calgua, pero por los múltiples problemas y las agresiones que sufría decidió denunciarlo; acudió a varias instancias, como la Defensoría de la Mujer Indígena, la Procuraduría de los Derechos Humanos; la policía Nacional Civil, entre otras, hasta que logró que lo obligaran a darle la respectiva pensión alimenticia, sin embargo no cumplió, por lo que finalmente acordaron que ella se quedara con la propiedad que construyeron juntos.

Aguilar calificó a su esposo como un hombre machista, que no cumple con sus responsabilidades de padre y al no brindar la respectiva manutención a su familia se vio en la necesidad de iniciar el proceso de demanda de divorcio, pero debido al alto costo económico que esto conlleva, decidió suspenderlo.

Debido a su ejemplo de sacrificio y valentía fue invitada a un foro organizado por el Comité de Víctimas de Violencia Sexual, del hospital nacional “Santa Elena”, donde compartió su testimonio a los asistentes, entre quienes se encontraban representantes de instituciones y estudiantes; en su discurso compartió que después de haberse separado quiso quitarse la vida y sólo esperaba el momento de quedarse sola en casa, para cumplir con su cometido.

Sin embargo, cuando tuvo la primera oportunidad casualmente llegó un niño hijo de una vecina, pidiéndole que lo dejara jugar con los juguetes de sus hijos; ella no le pudo negar esa petición a ese pequeño, que había amamantado cuando era recién nacido, pues su madre no tenía leche.

La misma historia se repitió en tres ocasiones, por lo que ella recapacitó y decidió iniciar una lucha para sobrellevar su situación; trabajó en distintos espacios, para obtener recursos, como realizar trámites contables o vender periódicos o productos de distinto tipo.

Su esposo llegó muchas veces a la casa, para romper las ventanas, golpear la puerta y en ocasiones, cuando la encontraba en la calle, la llegó a agredir físicamente; pero todo eso la hizo más fuerte, valiente y emprendedora, concluyó.