Sacrificados en su propia tierra…


Miguel-Saquimux-2012

Partiendo de que el significado de Guatemala es “tierra de árboles” o “lugar de muchos árboles”, y si le sumamos que más de la mitad del territorio del país es de vocación forestal, es necesario que busquemos la respuesta a la siguiente interrogante: ¿qué situación afrontan actualmente los árboles de nuestro país?

Miguel Saquimux Contreras


El inicio de 2013 ha sido nefasto para la cobertura boscosa de  Guatemala, puesto que los incendios forestales se han duplicado en comparación con el año 2012. Estos incendios son efectos de múltiples causas, y sus orígenes pueden ser provocados por el ser humano o accidentales;  pero también debe recordarse que los bosques son devastados por otras razones.  Una de ellas es la tala, que a su vez tiene otras causas, entre las que destaco el avance de la frontera agrícola, la demanda de maderas preciosas y la necesidad de la población -especialmente la que habita en el área rural- por agenciarse de recursos energéticos.
   
    En el contexto de estas tres últimas determinantes, es difícil detener la deforestación en nuestro país, pues las causas de estas acciones representan intereses de distintos sectores de la sociedad. Por una parte, los productores agropecuarios desean incrementar su capacidad instalada; los comerciantes de madera pretenden aumentar sus ganancias, y, por último, la población que depende de la leña, intenta cubrir sus necesidades básicas.

    El avance de la frontera agrícola en suelos de vocación forestal, en la mayoría de casos se deriva de la creciente necesidad de producir alimentos por parte de una parte de la población, que muchas veces hereda pequeñas parcelas, y estas a su vez se atomizan cuando el heredero lo reparte entre sus descendientes. Es decir, que además de no utilizar las tierras apropiadas, invaden área forestal y obtienen bajos rendimientos al producir en pequeños espacios.

    La demanda de madera -interna y externa-, beneficia solo a los comerciantes de la misma, pero debe aclararse que en algunos casos la producción de maderas se hace en forma controlada y sustentable. Lamentablemente, la restante mayoría de procesos de extracción de maderas no es regulada por el Estado, y algunas veces son saqueados los bosques ubicados en áreas protegidas.

    Por último, ya es de conocimiento que muchos hogares guatemaltecos aún no poseen la capacidad económica para utilizar el gas propano, como insumo en la preparación de alimentos. Además, no debe olvidarse que un factor común de estos casos se refiere a los bajos niveles de educación, los cuales  dan lugar a una situación a que la población afectada no tenga alternativa y recurra a la deforestación para cubrir sus necesidades más esenciales.

    En resumen, la tala inmoderada de árboles es un hecho. Basta con revisar las cifras para comprobar que en los últimos 25 años Guatemala ha perdido aproximadamente un 25% de su cobertura forestal; en otras palabras, casi que 1% cada año, un hecho lamentable y preocupante.

    Para tratar de implementar soluciones, debería de empezarse por la verdadera aplicación del marco jurídico existente en la materia, además de establecer un sistema de incentivos económicos dirigidos a los propietarios de tierras con vocación forestal. La educación juega un papel fundamental en la construcción de nuevas actitudes en los ciudadanos. Por lo mismo veo con buenos ojos los intentos del Mineduc por incluir materias relacionadas con temas ambientales.

    En los casos de la población que dependen de la leña como medio para preparar los alimentos, ahí no existen muchas opciones, dado que, si estas personas no tienen la capacidad económica de usar gas propano, simple y sencillamente no dejarán de talar árboles para subsistir. En fin, de no revertirse estas situaciones los árboles seguirán siendo sacrificados en su propia tierra.