Reestructuración del partido político FCN


Eduardo_Villatoro

Como cualquier persona respetuosa de la creencia religiosa, la ideología política e inclinaciones de diversa índole de mis semejantes, cultivo la amistad con quienes no coinciden con mi forma de apreciar y enfocar los sucesos, especialmente sociopolíticos.

Eduardo Villatoro


Entre mis muy pocos cercanos amigos cuento con el afecto y respeto de Jaime de la Peña, sentimientos que son recíprocos, porque ambos anhelamos un sistema democrático representativo y participativo, con base en la igualdad y la libertad, sin privilegios para determinados grupos ni exclusiones hacia los sectores más vulnerables.

Desde hace años me identifico como social demócrata, es decir, de izquierda democrática y cristiana, mientras que a Jaime lo considero un idealista de la derecha progresista o del centro conciliador, y como creemos que son más fuertes lo lazos que nos unen que las débiles franjas que nos podrían separar, la semana anterior me invitó a asistir a la asamblea nacional del partido político Frente de Convergencia Nacional (FCN), programada para realizarse ayer domingo, con el propósito de elegir a su dirigencia colectiva, pero decliné por previos compromisos familiares.
 
En realidad, el objetivo es reestructurar esa organización que, en palabras de  De la Peña –quien es una especie de ideólogo de la agrupación–, “Está creciendo y crecerá aún más exponencial y aceleradamente, gracias a la metamorfosis de pensamiento; a la forma de hacer política, de imagen y de acciones valerosas; a nuestros valores y principios humanos inmutables, a nuestros postulados ideológicos permanentes, pero perfectibles; a nuestra innovadora forma de proceder, sin subterfugios, sin caudillismo, sin cacicazgos ni compadrazgos, mucho menos venales, como para estar expuestos al mejor postor”.

En la asamblea nacional del FCN se definió el modelo de nación que persigue establecer, mediante la elección de su liderazgo nacional, postulando para secretario general a Jimmy Morales, y en los demás cargos a otros afiliados que “han demostrado su capacidad, honradez, idoneidad, fidelidad, lealtad y compromiso con la plataforma doctrinaria del partido, pero fundamentales con los intereses nacionales”.

En ese sentido, el FCN se propone “fomentar, alentar y mantener diálogos permanentes con todos los sectores sociales, políticos y económicos de Guatemala independientemente de la diversidad de tendencias ideológicas”, para responder a las aspiraciones de todos los ciudadanos que se han integrado a ese partido, mediante la conformación de filiales en la mayoría de los municipios y departamentos del país.

Según conceptos de Jaime de la Peña, que comparten sus compañeros de lucha política, “Con la renovación de fuerzas que se han integrado al FCN, y la experiencia de los antiguos dirigentes y afiliados, se persigue alcanzar la reconciliación nacional, el desarrollo y el bienestar de todos los guatemaltecos”

(El díscolo Romualdo Tishudo intenta convertirse en dirigente de otro naciente partido político, pero al ser rechazado por los líderes a causa de sus antecedentes, esgrime: –Seré conflictivo; pero no inútil, porque por lo menos sirvo de mal ejemplo).