Según un estudio del Observatorio de Igualdad de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los programas de transferencias condicionadas perpetúan el rol de la mujer como cuidadora, como trabajo no remunerado de las mujeres en el hogar.
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Entre tanto, féminas que participaron en una caminata en el Día Internacional de la Mujer indicaron que si bien es cierto las transferencias monetarias ayudan a su economía, lo único que promueven es la desigualdad económica entre el hombre y la mujer.
La CEPAL advierte que estos programas representan para muchas mujeres la primera fuente de ingreso estable que han tenido y confortan una retribución mensual de la que de otro modo carecerían. Además, este beneficio monetario es considerado por las mujeres como propio y, en este sentido, consolida su posición en los procesos de toma de decisión en el hogar.
Sin embargo, el estudio destaca que las transferencias monetarias presentan a la mujer como madre, no como persona con derecho propio a la protección social, y refuerzan la idea socialmente construida de que el cuidado es una responsabilidad natural de las mujeres.
Los programas de transferencias condicionadas de ingresos perpetúan una organización del cuidado en la sociedad basada en el trabajo no remunerado de las mujeres, que es una de las causas de la desigualdad económica de género, indica el informe.
Para Maya Alvarado, de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, las transferencias monetarias no resuelven los problemas estructurales de pobreza que afectan a la población en general, pero en particular a las mujeres.
“Los programas de transferencias están haciendo que recaiga sobre las espaldas de las mujeres la responsabilidad del éxito o no de esas políticas, porque se les hace firmar y comprometerse a enviar a los hijos a la escuela y a la administración de los recursos”, dice Alvarado.
Además señala que no son políticas integrales, no resuelven frontalmente el problema de la pobreza y de exclusión que viven las mujeres en el país, pero sobre todo de las mujeres indígenas en el área rural.
Entretanto, Arlyn Jiménez, de la coordinadora de ONG y Cooperativas Congcoop, dice que las transferencias condicionadas o monetarias, como programas paliativos para erradicar la pobreza son positivos, pero junto con estos programas se debería de fortalecer las capacidades que tienen las mujeres para salir de la pobreza, “fortaleciendo las capacidades de educación, producción, salud para las mujeres”.
Jiménez manifiesta que si bien las transferencias monetarias contribuyen en la erradicación de la pobreza, y son necesarias, hay que avanzar igualmente en el fortalecimiento de la participación política de las mujeres, y sus capacidades para que salgan adelante.