Hugo Chávez: carismático y controvertido


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Hugo Rafael Chávez Frías desde antes de su fallecimiento encarna un choque de sentimientos. Ocupa, sin lugar a dudas, un lugar al lado de Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara como líderes emblemáticos de América Latina. Para unos haber emprendido su concepción de una “Revolución Pacífica” es la suma del populismo desenfrenado. Para otros es la persona que encarna el uso y la disposición de los recursos naturales para beneficio de las mayorías. Provoca profunda admiración a veneración apasionada, hasta su antípoda, un odio intenso. Fue, es y seguirá siendo carismático y controvertido.

Walter Guillermo del Cid Ramírez
wdelcid@yahoo.com


Hasta el diario conservador español, El País, ha tenido que reconocer que la impronta de Hugo Chávez se ha desenvuelto entre la “duda” de un régimen caudillista hacia la consolidación de la promulgada “Revolución Bolivariana”, RB. Ha tenido que admitir que en los próximos treinta días, el ahora heredero por decisión propia del mandatario fallecido, habrá de recibir el respaldo de una población consternada y ansiosa del seguimiento de los principios promulgados por Hugo Chávez en una Venezuela que se apresta a un renovado desafío: consolidar las conquistas que le ha legado el “chavismo” o volver a deambular entre la “comidilla” de los políticos conservadores y esos valores del mercado como el ideal de la sociedad contemporánea y futura. Nicolás Maduro entonces podrá ser electo por voluntad del pueblo venezolano como el sucesor de la RB.

Hugo Chávez fue un gobernante latinoamericano caracterizado por la controversia. Haberse dedicado a la tarea de repartir “petrodólares” para promover la educación y la salud a todo nivel por medio de las “Misiones Bolivarianas” y con ello elevar el nivel de vida y las aspiraciones a cientos de miles de venezolanos, fue el “pecado” más deplorable de sus casi 14 años de administración. Muchos, muchos de los 29.28 millones de venezolanos han sido beneficiados con los programas de proyección social impulsados en estos últimos años. Los que más se han podido quejar son aquellos que hicieron de la política su negocio y arrastraron al país a un inexplicable empobrecimiento, derivado de una corrupción galopante.

La llamada Venezuela Saudita, de mediados de la década del 70 en el siglo pasado, con su opulencia desbordada, en menos de 20 años cayó sumida por una clase política que se caracterizó por el latrocinio y la corrupción. Las elecciones en ese lapso fueron una fachada democrática. Así se yergue el Hugo Chávez que habrá de remontar precisamente a esa clase política que perdió por completo su sentido de servicio a la población.

El “chavismo” como movimiento sociopolítico impregnó a América del Sur de una fuerte dosis de solidaridad bajo los principios de un Simón Bolívar renovado y de alcance continental. Ello enmarcado en lo que el propio Hugo Chávez dio en llamar el Socialismo del Siglo XXI. Si por ejemplo las “Misiones Bolivarianas” y su proyección solidaria se mantienen hacia la consolidación de ese modelo concebido por Hugo Chávez habrá “chavismo” sin Hugo Chávez para rato. Son esas multitudes de venezolanos hoy apesadumbradas poseedoras de una conciencia colectiva e incidente las que podrán tener la palabra. Por supuesto que en países como el nuestro en el que la política es sinónimo de clientelismo, se tenderá a menoscabar la convicción que pueda tener ese enorme conglomerado de venezolanos que de manera auténtica lloran al carismático dirigente que ha dejado de existir. La prueba no es como se ha tratado de reducir a únicamente Nicolás Maduro. Es a ese pueblo al que le cambió la panorámica a partir del uso y empleo de su más preciado recurso natural a quien corresponde decidir. El petróleo llegó a ser el medio para practicar el ejercicio de la libertad, el bienestar y la fraternidad latinoamericana. En breve la historia nos marcará su curso. En tanto: Descanse en paz Hugo Rafael Chávez Frías.