Hijo Pródigo Carlos Martiel


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Acerca del artista
Nacido en Cuba en el año de 1989, Carlos Martiel se graduó del Instituto Superior de Arte de Cuba. Actualmente vive y trabaja en Buenos Aires, Argentina. Fue reconocido como uno de los finalistas del premio Laguna en Venecia, Italia del 2013.

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Hijo Pródigo es una recopilación de la obra del artista cubano, en el que se exploran los códigos del lenguaje corporal para abordar temas sociales, culturales, y políticos con el objetivo de reflejar el  escenario guatemalteco.

En la exposición Martiel se camuflajea con su entorno a la vez que se mezcla con la percepción que tiene del mismo. De esta manera, se evalúan las marginaciones a nivel simbólico reflexionando sobre ellas para así encontrar la forma de romperlas.
La particularidad de esta exposición es que la obra de arte, el cuerpo mismo, no está desprovisto de sensibilidad y estética.

Las obras expuestas fueron elegidas por su complejidad significativa, interpretación, etapas de trabajo, forma como Martiel tradujo la realidad y las proyecciones del inconsciente, resultado de la interpretación.
 
Al preguntarle sobre su presentación en Guatemala, dijo haberse familiarizado con el contexto, mejor conocido por sus altos índices de violencia. “…Hay varios modos de entender la violencia, la violencia que hace peligrar la vida, que potencia la fragilidad inmanente al ser humano, no la que propone el arte, esa es otra. Entender la violencia sus complejidades, sus niveles, siempre cuesta” – aseguró.
Igualmente, el artista habló de su experiencia como creador de angustias, incomprensiones y contradicciones con respecto al contexto, específicamente al modo como este determina y limita varios aspectos de la vida.  Según Martiel, de manera inconsciente las personas aceptan estos límites.

“La violencia se inscribe en nuestro diario, en nuestro cotidiano, exigiendo de nosotros conductas y formas de actuar en ocasiones anormales, pero ¿qué más anormal que estar sometido a grados de violencia?

Afirma que trabajar en este contexto, lleno de incomprensión, marginalidad desmembramiento, ausencia y conciencia rebelde, es saber que nuestro cuerpo  no nos pertenece, lo único de lo que somos dueños es de la memoria colectiva. 

Declaraciones del artista
“En mi trabajo aspiro profundizar en la búsqueda de un cuerpo posible que constantemente se devela y fisura mediante su relación cotidiana con su entono y el imaginario social. Cuerpo que se presenta como un espacio de tránsito, de lucha, de vacío, de reticencia y resistencia que queda expuesto y/o vulnerable desde su propia corporalidad. Me interesa generar una conducta anómala, endógena, desde la alimentación de mis experiencias personales que, por lo general, concluyen en introspecciones y exteriorizaciones de todo aquello que modula mis proyecciones.
De igual modo me interesa la transgresión y sometimiento a experiencias excéntricas, anormales, (des)posicionando el cuerpo como institución, como isla, como habitación. Concluyendo así en las dispersiones del empoderamiento desde la construcción de la propia autonomía corporal”.

Carlos Martiel