La conducta asertiva es una declaración honesta de nuestro ser, que incluye, nuestros pensamientos, sentimientos y conductas, así como nuestro sistema de valores y la experiencia de su ejercicio. La forma de establecer contacto y comunicación con las personas también puede mostrar la utilización de un lenguaje verbal y no verbal de manera asertiva.
Se ha descrito que la conducta asertiva se concreta en cuatro habilidades sociales (Lazarus): capacidad de decir no, capacidad de pedir favores y hacer peticiones, capacidad de expresar sentimientos “positivos” y “negativos”, y la capacidad de iniciar, mantener y cerrar conversaciones. Reflexiono que la capacidad de decir sí, en algunos casos, también puede ser una manifestación más de asertividad.
Tiene que ver con la práctica de una buena estima personal, la gentileza y los buenos modales no se encuentran en pleito con esta conducta. La asertividad significa igualdad de derechos y obligaciones y es una expresión de la dignidad humana.
Expresado de otra manera, todas las personas merecemos un buen trato y al igual que nosotras, los demás también lo merecen. Pero pese a que existen variedad de libros, artículos, revistas, información en la red acerca de este tema, parece ser algo muy distante para la realidad de una mayoría.
Considero que la prepotencia y el autoritarismo vistos como un ejemplo de una conducta social de éxito desde la niñez, en la familia, la escuela, la comunidad y la sociedad dificultan el entendimiento, el aprendizaje y la práctica de una conducta asertiva.
Si analizamos que la asertividad es una expresión de la dignidad humana. Y de manera frecuente observamos indignos tratos para la gente y a ésta tolerándolos. Entonces, nos damos cuenta de que la conducta asertiva no tiene una tierra propicia para que se desarrolle; que incluso, en ocasiones, y ante todo en las muchas y frecuentes situaciones violentas posibles, puede ser un acto peligroso para nuestra integridad personal. Debido al riesgo de ser interpretada como una declaratoria para que la persona agresora continúe haciendo uso de la violencia.
Cuando no ejercemos una conducta asertiva, nuestro ser queda delegado a un segundo plano. Nuestras necesidades y deseos no son tan importantes como las de los demás. Por lo cual sufrimos descontento con nuestra persona y dentro de nuestra vida. Lo hacemos con el fin de evitar… evitar que se enojen, evitar que me despidan, evitar que me dejen, evitar que se ponga triste, evitar… una y otra vez evitar.
Pero con ello también estamos evitando nuestro propio desarrollo y crecimiento. Pretendemos vivir una vida debajo de una cama, ser observadores del mundo y dejar pasar. Creo que no podemos asumir una responsabilidad total ante esa pasividad con la vida. Ya que existen situaciones sociales adversas a la práctica de la asertividad y que a nivel individual no se encuentra solo en nuestras manos cambiar esa realidad.
Al ser humanos y más humanos la asertividad será una conducta espontánea, con la cual no tendremos mayor dificultad para su uso. Pero por el momento, y sólo es mi sentir, quien es asertivo en nuestra sociedad, podrá llevar mucho palo.