Algunas de las contantes luchas que han mantenido los últimos gobiernos es la de posicionar a Guatemala como un lugar atractivo, para que capitales extranjeros inviertan en el país. Pero definitivamente esto no es fácil, puesto que, en el mundo existe una competencia entre países, regiones y bloques económicos por captar los recursos de los inversionistas.
Una postura netamente teórica, sobre los determinantes de la inversión, es la que desarrolló John Maynard Keynes. Este destacado economista afirmaba que los factores que determinan el nivel de inversión en una economía son: la tasa de interés y la eficiencia marginal del capital. Esta última se entiende como la relación entre una unidad de capital y el costo de producir esta unidad, es preciso hacer la salvedad que, esta teoría fue desarrollada décadas antes del inicio de la globalización.
Como consecuencia del surgimiento de la mundialización de la economía en la década de los ochentas, algunas instituciones supranacionales se han dedicado a elaborar ciertos índices, lo anterior, con la finalidad de medir la competitividad de las economías o el clima de negocios que existe en los distintos Estados. Esto sin duda es una marca país, misma que sirve de referencia a la mayoría de inversionistas alrededor del mundo.
Para realizar un correcto análisis, no debe hacerse por separado, dado que no es un secreto que tanto la teoría económica como la construcción de estos índices, se enfocan en localizar y cuantificar los menores costos de operación, para que la inversión de los capitales sean lo más seguro y productivo posible. Entonces, bajo las perspectivas que implantan los índices a los inversionistas extranjeros -dicho sea de paso, no bien calificados-, es necesario concentrarnos en mejorar en estos aspectos y en algunos otros de carácter estructural que se encuentran implícitos en estas mediciones.
Por otra parte, no hay que dejarse llevar por macro cifras, en las que algunos tratan de evidenciar que la Inversión Extranjera Directa –IED- crece, puesto que, muchas veces se oculta que estas son destinadas a comprar empresas ya existentes en los países. Este caso lo vivió nuestro vecino país de México, pues en la década de los noventas y primeros años del dos mil, muchos inversionistas compraron bancos y algunas otras empresas locales, creando de esta manera expectativas falsas.
Por su parte, el actual Gobierno de Guatemala, ha realizado giras en el extranjero para intentar atraer inversión, siendo los dos últimos destinos España y México. Evidentemente, el objetivo principal de estas visitas, es conseguir que capitales extranjeros se interesen en impulsar mega proyectos en el país.
Bajo la coyuntura actual, opino que es muy buen punto de partida atraer inversiones encaminadas a favorecer en gran medida la dinámica de la economía local. Sin embargo, debe tenerse el cuidado de no cometer los errores que nos han acompañado en negociaciones pasadas, pues la mayoría de veces se han abierto las puertas del país a la inversión, pero esto no se ha traducido en oportunidades de desarrollo para la mayoría de guatemaltecos.
En resumen, si se desea captar una inversión extranjera directa sostenible en el largo plazo, debe invertirse en capital humano -educación, salud y alimentación- y en la mejora de la infraestructura productiva, máxime en el interior del país. También, el Gobierno está obligado a mejorar sus sistemas de operación, dado que la burocracia genera un costo muy elevado a las inversiones y muchas veces se convierte en obstáculo de la misma.
Entonces las tareas pendientes que tenemos como país para tener capacidad de absorber futuras inversiones son: la mejora de la mano de obra, desarrollar una infraestructura productiva adecuada y la facilitación de los procedimientos en las instituciones gubernamentales.