Me temo que los próximos días se nos irán como agua entre las manos a causa fundamentalmente de la Semana Santa y el entretenimiento que representa para el periodismo mundial la elección del nuevo jerarca de la Iglesia Católica que, según los cálculos, consumirán las primeras dos o tres semanas que se avecinan. Eso, por supuesto, si no acaecen noticias tristes tales como el fallecimiento de algún jefe de Estado (Hugo Chávez por ejemplo) o una desgracia natural de esas que siempre nos sorprende distraídos.
En cuanto a la Semana Santa, hay pocas cosas qué decir. Los cristianos auténticos viven ahora días de mucho ayuno y oración. Los demás, solo esperamos las vacaciones y períodos de sosiego y/o ruido, fiestas y mucha algarabía. Estas jornadas religiosas son predecibles: procesiones, cucuruchos, playa, accidentes y bastante consumo de alcohol. Nada nuevo en el horizonte.
La elección del próximo Papa desde ya genera mucha expectación. La Prensa ha iniciado a barajar nombres, continúa la especulación de los escándalos en el Vaticano y evalúa la gestión de Benedicto XVI. El tiempo es propicio para sacar del cajón multiuso de noticias trilladas, las profecías de Nostradamus y las ficciones de San Malaquías para darle un toque de misterio, magia y esoterismo a lo religioso.
Si los cristianos practican en Cuaresma la mesura, la prensa mundial no quiere abstenerse de nada. Lo suyo es la locuacidad, el parloteo, la cháchara, el cotilleo y la especulación. Así Benedicto XVI da para todo: desde afirmar que ha sido un hombre soberbio, inescrupuloso, frío y con sed desmedida de poder. Hasta subirlo a la gloria de los santos y exaltar su humildad expresada en dar espacio a un Pontífice con renovadas fuerzas.
En fin, yo recomendaría a mis lectores que se abstengan de tanta noticia basura en los días próximos de marzo y se concentren en sus propias metas. Es necesario el trabajo comprometido y la entrega apasionada a proyectos de largo aliento. Vienen días de prueba, pero nada que no pueda superarse con un poco de esfuerzo. Ánimo, se avecinan también días de descanso.