La autoestima significa el respeto y amor hacia nuestra persona, hacia los demás y hacia el mundo que nos rodea. Es imposible creer en la posibilidad de tener un adecuado respeto hacia quien uno es, si éste no redunda en el bienestar de quienes nos rodean, y en la presencia de una conducta creativa y humana.
La autoestima nos permite conducirnos con orgullo de ser quien somos a través del camino que llevamos. Nos brinda la opción de observar el mundo desde una perspectiva realista, nos estimula a creer y a confiar para creer, con ella se accede al bienestar y a la salud. A considerar qué es bueno y qué es malo para nuestro ser, a tomar la iniciativa y la voluntad de cambiar lo que necesita cambiarse pero también a aceptar lo que no está en nuestras manos cambiar.
En la literatura existe la referencia de que la autoestima baja es un problema endémico en las mujeres ¿A qué creen que pueda deberse esto?
Bueno no es tan difícil aclarar varios puntos: desde que se nace mujer es posible que nuestros padres no nos hayan deseado mujer, a la mujer se le ha considerado el sexo débil, las hijas del mal, las impuras, las que no debieran haber salido de la cocina y menos manejar un carro.
Existe discriminación a la mujer por serlo, esto puede observarse de manera clara cuando existen diferencias de salarios o al acceso de promoción laboral en algunos trabajos. A las mujeres se les pega si no hacen caso, se les observa como entes inentendibles, “que no piensan con la cabeza” y además… existe un aprendizaje de cuidar a los demás y “lo más probable” descuidarse a sí misma; dentro del desempeño del rol femenino y después ello, como si fuera poco, al hacer práctica de esa conducta, con un desdén elocuente, se le dice enferma por ser “codependiente”.
La mujer de manera frecuente es violentada (desde gritos, insultos, indiferencia, sarcasmo, desconsideración, limitaciones a la vida, restricciones sociales, económicas, jalones, pellizcos, empujones, quebraduras de cara, abusos diversos, abuso sexual… hasta la muerte). Esa violencia ejercida a tan sola una mujer, se traslada a la vivencia de todas nosotras porque se lleva a cabo por el simple hecho de que somos mujeres.
Además en la conformación de la autoestima femenina se ha descrito que predomina la tendencia de darle mayor peso y aumento a cualquier defecto o falla que considere que existe en sí misma. Por ej., al verse gorda, tema de abordaje frecuente, no es que tenga un poquito de sobrepeso, es que está inmensa o simplemente se siente la más gorda y fea del mundo.
Al ser mujer al parecer no se encuentran con suficientes figuras de identificación y de causa de orgullo de pertenecer al género femenino. Son muy pocas las mujeres que han llegado a trascender en la historia. Porque, al parecer, “la historia la hicieron los hombres”.
Sin embargo, las cosas, de manera lenta pero también progresiva, se encuentran cambiando. Las mujeres nos encontramos en el entendimiento de que necesitamos unas de las otras, y que esta unión nos hace fuertes, nos empodera y nos ayuda a sentirnos valientes y valiosas ante un camino que se ha presentado tortuoso para la mujer a lo largo de la historia. Así que no me resta más que desearles a todas más aprecio, respeto y consideración para sí mismas dentro de las acciones realizadas por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.