Una visión diferente en la Cancillería


Jorge_MARIO_Andrino

A pesar de aciertos y desaciertos que el actual gobierno ha tenido en el tema internacional, a partir de 2013 se respira un aire distinto en la Cancillería, comentado por propios y extraños, primordialmente porque las nuevas directrices que se esperan por el relevo de mando en el Ministerio de Relaciones Exteriores permitirán estabilizar la tan importante función del Estado, ante sus pares en el entorno mundial, especialmente cuando Guatemala aún este año conserva un escaño en el tan trascendental Consejo de Seguridad.

Jorge Mario Andrino Grotewold


Las distintas noticias emanadas en los días recientes, iniciando con la participación del Presidente en foros internacionales y la visita al Vaticano, así como que el Canciller hiciera una serie de gestiones previas con países estratégicamente importantes, durante las cuales promovió la apuesta a considerar cambios en la estructura y funcionamiento del Consejo de Seguridad, que permitan integrar y actualizar las coyunturas de poder político al nuevo milenio (pues cuando se crearon era 1944); y finalmente, la decisión interna de dar por concluida la Comisión de Belice, cuya actividad seguramente no fue la mejor en los últimos años, desde la perspectiva del manejo técnico y político para resolver el diferendo territorial. 

La participación del Presidente de la República en actos de índole bilateral y multilateral ha sido propicia para suponer que Guatemala cuenta con una ofensiva en materia de incentivos para la inversión extranjera, algo que sin duda estará contando con la participación de otros ministerios como el de Economía, aunque los resultados poco pueden esperarse si las condiciones e índices de seguridad ciudadana, y de certeza jurídica no mejoran, pues el clima de atracción debe obligadamente contar con estos aires favorables.

Sobre la propuesta de reforma al Consejo de Seguridad, que no se conoce a nivel nacional, sino solo fue lanzada durante una gestión del Canciller en el extranjero, no es posible comentar sobre su idoneidad, pero solo con el hecho de generar una propuesta, dentro del período que corresponde a Guatemala al integrar dicho Consejo, ya dice mucho de una política internacional ascendente, pues es un tema ya abordado durante cónclaves académicos del derecho internacional, y geopolíticos, en donde se cuestiona la razón de mantener a un Consejo de Seguridad de la forma en que se creó hace más de 60 años, y que por representatividad y garantía del principio de igualdad de los Estados, es necesario promover su modernización, esencialmente en cuanto al derecho de veto que se ejerce por los miembros permanentes.

Y sobre las vías de resolución del caso de Belice, la Cancillería tiene una ardua labor por delante, pero ha iniciado excepcionalmente con la decisión de terminar una Comisión que no rindió sus frutos en la etapa final del proceso como se esperaba, a pesar de que años atrás si tuvo una participación trascendente.  Importante es de mencionar que no se descalifica a sus miembros, muchos de ellos reconocidos embajadores y académicos, todos conocedores del Derecho Internacional, pero si se cuestiona su accionar acomodado y complaciente con los hechos que se gestionan alrededor del proceso bilateral, fundamentalmente con los asesinatos de connacionales en la zona de adyacencia en años atrás, y recientemente con la negativa noticia de la norma beliceña sobre la consulta popular.       

Una política internacional madura es necesaria para múltiples acciones de posicionamiento del país en el mundo entero, que se espera traiga apoyo político y económico de socios y amigos internacionales.