Los miembros de la OTAN y los países del ex bloque soviético se reúnen a partir de hoy en Viena para evaluar el actual equilibrio de armas convencionales en Europa, aunque el polémico escudo antimisiles estadounidense amenaza con acaparar el encuentro.
Rusia pidió el 23 de mayo la convocatoria de esta conferencia extraordinaria del Tratado de Fuerzas Convencionales en Europa (CFE por sus siglas en inglés), firmado en París en 1990 para establecer una paridad entre ambos ex bloques militares.
Los planes de Washington de instalar radares y sistemas de intervención de misiles en Europa del este no son oficialmente la causa de esta reunión inusitada, pero los 30 países que acuden a la cita no podrán esquivar el asunto, según las declaraciones del jefe de la delegación rusa, Anatoly Antonov.
El pulso diplomático entre Washington y Moscú en torno a la posible independencia de la provincia serbia de Kosovo es otro de los conflictos que podría surgir en la mesa de negociaciones.
Los rusos invocaron como razón principal para celebrar la reunión extraordinaria de Viena una revisión de las restricciones del tratado sobre la concentración de fuerzas «en los flancos» de los dos ex bloques militares.
Washington y sus aliados reclaman a Moscú que cumpla con las últimas disposiciones del tratado FCE, adoptadas en Estambul en 1999, y que implican la retirada total de las fuerzas y armamento rusos de dos ex república soviéticas, Georgia y Moldavia.
«Queremos ver primero cómo Rusia cumple sus compromisos» dispuestos en el tratado modificado de 1999, dijo el jefe de la delegación estadounidense, Dan Fried.
El presidente ruso, Vladimir Putin, amenazó con suspender la participación rusa en el FCE.
A su vez, Moscú critica los planes de Washington de establecer bases militares en Bulgaria y Rumania.
«Tenemos graves preocupaciones sobre Rumania y Bulgaria», dijo Antonov, ya que dichos planes implican el despliegue de tropas estadounidenses.
«Queremos responder a las preocupaciones de Rusia», pero «no hay motivos para volver a la retórica de la carrera armamentística», que es «dañina», declaró Fried, poco antes de la apertura formal de la conferencia.
«Nuestra intención, como país de la OTAN, es defender el régimen FCE» que representa uno de los acuerdos de desarme «más exitosos que haya conocido el mundo» y que se encuentra «bajo presión», advirtió Fried, subsecretario de Estado norteamericano para los asuntos europeos.
«El tratado no prevé una suspensión, lo que sería de por sí lamentable. Pero aún no hemos llegado a eso», añadió Fried.
Las reuniones se prolongarán hasta el viernes.