Donde la única forma de lavarle (sic) la cara al deshonorable Congreso Nacional es decapitándolo de pies a cabeza.
Donde se tiene la peregrina creencia de que la historia gasta su escasa y mojada pólvora en zanates, viejos, enfermos, con las alas rotas o estériles.
Donde los partidos políticos, por envilecida genética, son el caldo de cultivo para un potencial autócrata endiosado hasta la náusea, quien allana su camino hacia la “cima” a base de dádivas, regalitos populacheros, compra de voluntades, “oposición” alquilada.
Donde del árbol caído cada quien recoge su palillo.
Donde el mítico y glorioso arco del triunfo es paso obligado (o habitáculo) de leyes, códigos, normas, reglamentos, estatutos, acuerdos, pactos de caballeros…
Donde del Popol Vuh únicamente se conoce (o repite como loro) una incitante frase de doce (12) palabras.
Donde para la mayoría de políticos, ciertos empresarios y delincuentes “privados de libertad” sí hay almuerzo gratis. A diario.
Donde la percepción perversa de los derechos humanos por los derechistas inhumaniza dichos derechos.
Donde los trotapartidos delatan más a los partidos que a su propio trote.
Donde del basurero de la historia se desconocen sus límites fijos, ubicación precisa, mayores y menores proveedores.
Donde al oligarca, al señor feudal, al explotador, al entreguista, al vendepatrias, al racista, al expoliador, al saqueador, al ecoterrorista… le preocupa mucho el Estado de derecho, la ingobernabilidad, las inconstitucionalidades, la ingobernabilidad, la polarización social ÚNICAMENTE cuando alucina con micos aparejados en proyectos de ley de beneficio nacional – comunitario.
Donde algunos cientos de ciudadanos privilegiados, incluidos “inversionistas” extranjeros, son ciertamente superiores a la ley, por “general y abstracta” que esta pretenda ser.
(Con la supervisión técnica del dómine Perogrullo Pérez y Pérez.)