Uno de los valores máximos al que aspira el ser humano es a la Justicia, pero lamentablemente no encuentra respuesta, basta con leer los periódicos ¿Cuántos muertos hubo hoy, ayer y mañana? Es la espiral que nunca acaba, en la que vamos quedando atadas miles de familias esperando la tan ansiada justicia, dama que no nos ve, y de quien añoramos se quite la venda.
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En un momento de ocio, vi una película sobre uno de los personajes de misterio más intrigantes, Hércules Poirot, y es una de las historias que más me ha impactado por lo siguiente: Un tren viaja con un solo vagón ocupado, por un selecto grupo de personas, todos desconocidos entre ellos, puesto a disposición de los mismos así por el dueño, Poirot es uno de ellos, un acaudalado norteamericano le ofrece pagarle para que le cuide, y él se niega. Continua el viaje y se detienen en Praga, pocas personas bajan, arranca nuevamente el tren, la noche es fría, se escucha un grito, Poirot que ya descansaba, se levanta y escucha que preguntan al norteamericano si tiene algún problema, contesta que no, Poirot se queda profundamente dormido. El norteamericano amanece acuchillado, inicia la investigación, descubre por recortes de periódico que el fallecido tenía problemas con la mafia, que cinco años había secuestrado y asesinado a una niña, y que el fiscal presentó una acusación deficiente.
Por problemas de espacio resumiré el argumento, Poirot interroga a cada uno de los pasajeros, al seguridad y al dueño del vagón, alguien encuentra un botón, y mencionan que es de un uniforme de guardia, pero al que viaja no le falta nada, sugieren que en Praga pudo haber subido el asesino, y posteriormente se tiró por una ventana, alguien encuentra un uniforme, le falta un botón, siguen los interrogatorios, una avalancha deja varado el tren, lo que permite que Poirot analice a cada uno de los pasajeros, les realice preguntas capciosas, vea retratos del asesinado, y vaya cerrando el círculo, cuando ya puede moverse el tren, él ya tiene su hipótesis, todos los pasajeros tuvieron relación con el caso de la niña asesinada, de una u otra forma fueron afectados, son doce personas, durante cinco años se buscaron se reunieron tramaron el plan y lo llevaron a cabo.
Poirot les reclama que no tenían calidad para impartir justicia, actuaron como jurado, la respuesta de cada uno es parecida, el sistema no funciona, la corrupción permitió que el asesino saliera libre, si el sistema estaba corrompido, y sus vidas destruidas, tenían derecho a hacer justicia, le dejaron libertad para que los entregara, una condesa, mujer mayor le dijo -no tengo nada que perder, cúlpeme a mí- pero ese hombre no merecía vivir. Termina el viaje, todos bajan del tren, el jefe de la policía espera, los pasajeros también, y Poirot, no acusa a nadie, entrega el uniforme sin botón, fue un desconocido que escapó, sigue su camino con una expresión indescifrable.