Ayer la Conferencia Episcopal de Guatemala se mostró preocupada por la violencia que asecha a los guatemaltecos, por la inseguridad existente y los múltiples asesinatos cometidos con extrema saña y crueldad. Analistas en seguridad coinciden con dicha preocupación y plantean algunos mecanismos que deberá seguir el Estado para frenar esta situación.
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La CEG indicó estar consciente “del sufrimiento de muchos guatemaltecos por el clima de inseguridad existente y los múltiples asesinatos. Esta violencia continúa siendo un reto para el Estado de Guatemala y para todos los guatemaltecos”.
También destacaron que en diversas ocasiones “hemos denunciado la serie de agresiones contra la vida que se dan en Guatemala. Hemos interpretado esta desafortunada realidad como la expresión de una profunda crisis de humanismo. Sin embargo, estamos convencidos que la fuerza liberadora del Evangelio puede transformar esta situación.”
Asimismo los Obispos mostraron su preocupación por la conflictividad social del país, “la conflictividad social sigue presente y representa un reto enorme para todo el país, pero de modo especial para los organismos que forman parte del Estado de Guatemala y para quienes tienen mayor poder de decisión por su posición económica y de liderazgo social”.
Entre las preocupaciones que en este nuevo año alertan al CEG, están la crisis alimentaria de los guatemaltecos, la pérdida del ejercicio de la política por los partidos políticos, y la violencia en general.
Al respecto del tema Mario Mérida analista en seguridad indica que la posición de la Iglesia es sumamente importantes por reconocer el tema de la violencia que puede tener diferentes lecturas de quienes la interpretan y son víctimas, pero sobre todo porque apuntala y estimula la generación de políticas de seguridad ciudadana mucho más eficiente.
A consideración de Mérida los guatemaltecos también tiene que participar para la prevención de la violencia, “si no hay participación ciudadana en estos temas, es muy poco lo que las autoridades a nivel táctico u operacional se pueda hacer”.
Mérida plantea un mecanismo que pueda ayudar a la reducción de los índices de violencia como lo es la investigación criminal que ha sido un tema pendiente de los diferentes gobiernos, pero que ahora con la recién creada Dirección General de Investigación Criminal (Digicrim) la cual aportará elementos sustantivos para los temas de prevención y persecución del crimen organizado.
Además de desarrollar la participación ciudadana de denuncia, que es importante para lograr tener desde lo local una mejor claridad de cuáles son las causas generadoras de la violencia en todos sus niveles, impulsar una cultura de denuncia.
Entre tanto Eleonora Muralles, directora de Familias y Amigos contra la Delincuencia y el Secuestro (FADS), dice coincidir con la CEG, “creo que todos los guatemaltecos tenemos esa angustia, sentimos que la violencia no termina, y con los acontecimientos últimos se ha vuelto con más saña cada hecho de violencia”.
Muralles expresa que aunque las autoridades han dicho que la violencia ha disminuido se observa todo lo contrario, lo cual provoca temor de salir a las calles principalmente a la población joven.
Señala que hay medidas que no se han tomado en cuenta para contrarrestar la violencia, como el mal manejo de los distintos temas que además de violencia provocan conflictividad en distintos lugares, por lo que es necesario un diálogo integral así como la prevención del delito.
Muralles dice que se deben tener políticas de prevención, que no se han desarrollo, así como un dialogo integral para disminuir los hechos violentos.
Mario Mérida
Analista en seguridad