Refrescante retorno a los valores fundamentales


Oscar-Clemente-Marroquin

El preámbulo de la Constitución de los Estados Unidos es claro al explicar las razones por las cuales se decreta esa Ley Fundamental que ha perdurado por tantos años. Dice textualmente: “Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer la justicia, garantizar la tranquilidad nacional, tender a la defensa común, fomentar el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros y para nuestra posterioridad, por la presente promulgamos y establecemos esta Constitución para los Estados Unidos de América.”

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Desde los años setenta del siglo pasado, con el avance del neoliberalismo, se fue afianzando la idea del individualismo que promueve el éxito personal del que depende el crecimiento de la economía del país. La idea de ese Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos, fue cediendo a la inclemente propuesta de una economía que por derrame tendría que generar prosperidad a los más pobres que se verían beneficiados por el aporte de los capitalistas que generarían empleo para que el ciudadano común y corriente pudiera satisfacer sus necesidades. Se aprobaron exoneraciones fiscales para los más ricos sobre la tesis de que mientras más dinero quedara a los inversionistas, mayor generación de empleo y bienestar para la población. El Estado tenía que reducirse a su mínima expresión para que la iniciativa individual fuera el motor del crecimiento.
 
 El resultado ha sido una enorme brecha entre ricos y pobres y la reducción de controles y regulaciones permitió que floreciera una economía especulativa que provocó la enorme crisis financiera que se inició hace cinco años dejando en la miseria a mucha gente que perdió sus ahorros, su empleo, sus fondos de retiro y sus modestas inversiones. El individualismo brutal hundió al país en una de las mayores conmociones de su historia.
 
 La elección de noviembre última fue definida por Barack Obama como una decisión trascendental sobre dos visiones totalmente distintas de la sociedad. Por un lado los republicanos que pretendían incrementar los beneficios para los más ricos y reducir la cobertura de programas sociales para reducir el déficit, mientras que el candidato demócrata se propuso impulsar una política que es el retorno a ese concepto básico de los fundadores del país, cuando dijeron que actuaban en nombre de todo el pueblo para formar esa Unión perfecta que permitiera el establecimiento de la justicia, garantizar la paz y tranquilidad, tender a la defensa común, fomentar el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para ellos y para las generaciones futuras.
 
 El bienestar general es, consecuentemente, uno de los fines esenciales de esa Unión formada por decisión de los representantes que actuaron en nombre del pueblo. Y en un discurso que se ha considerado histórico, Obama el pasado lunes hizo una clara definición de qué es lo que perseguían y persiguen quienes conforman ese “Nosotros, el pueblo de los Estados Unidos”.
 
 Definió el deber y compromiso que se tiene con los más pobres, con los niños, con los ancianos, con los desvalidos y esbozó una clara concepción de lo que son los derechos civiles, mismos que extendió no sólo a las minorías raciales privadas de ellos durante tantos años, sino también a los grupos discriminados por sus preferencias sexuales.
 
 Y lo hizo uno de los Presidentes más comprometidos pública y privadamente con el sentido y esencia de la familia y sus valores, en un discurso que los conservadores republicanos se han apresurado a tildar de socialista y de promotor de ese, para ellos, odiado bienestar general que los padres de la patria establecieron, junto a la justicia, la paz y la libertad, como uno de los valores que tenía que perseguir la nueva Unión.
 
 Con el tiempo el discurso de Obama será objeto de análisis sereno para ver que el mismo, en el que apeló constantemente al sentido de lo que desean ellos, el pueblo de Estados Unidos, es más que una alocución política un enfoque filosófico de la vida en sociedad.