Almeida y nuestro enanismo


Edgar-Balsells

En el prólogo de uno de los amenos tomos de los “Cuentos de Futbol”, Jorge Valdano nos comenta de ese influjo del futbol desclasado, que se mudó de los barrios pobres al centro financiero. Ese deporte de masas, creció en los suburbios de las grandes ciudades, y representaba, dice Valdano, “el placer, el orgullo comunitario y la esperanza de la prosperidad”.

Edgar Balsells


El deporte, indica, tiene capacidad de fascinación, es sobre todo un espectáculo sentimental pero también, abrazado por el mercado, crece como negocio, y es que “el juego es, como la literatura, una recreación de la realidad”.

¿Qué niño de nuestros suburbios y ciudades secundarias no conoce a Messi o a Cristiano Ronaldo?, símbolos de la excelencia en el deporte, encumbrados por su talento propio y por verdaderas maquinarias de publicidad y de fascinación mediática.

Pero como las comparaciones son odiosas, bien vale la pena repensar lo que sucede con el futbol chapín, que en la gira reciente de UNCAF perdió con Panamá dos veces en partidos de preparación, no pudo superar ni a Belice ni a Nicaragua y empató con el país anfitrión, Costa Rica.

Me di a la tarea de ser televidente de los tres partidos de la Selección Nacional y me doy cuenta de la mediocridad del futbol centroamericano, pero también de la decadencia chapina, y el contubernio de una prensa deportiva que vive de los incautos y de la escasez de espectáculos alternativos.

 Y es que la prensa deportiva tiene una gran culpa en lo que acontece: ayer, luego del evidente desastre competitivo, los titulares de un matutino muy leído exclamaban “Hay que dar más: el Moyo Contreras es exigente”. El tono disursivo de los “expertos deportivos”, siempre disfraza el evidente rezago.

En contrapágina se muestran las declaraciones del paraguayo Almeida, quien se retira del país, con las arcas llenas de dólares pagados, según declaraciones de las autoridades de la FEDEFUT, por entes “desinteresados y amantes del futbol chapín”.

Almeida comienza con una frase justificadora: “nos cuesta crecer”, e incluso llega demagógicamente a decir que el equipo nicaragüense se ha preparado más a fondo, con más tiempo de anticipación, como si hubieran parangones de comparación entre ambos, cuando en el medio la plata corre por todos lados.

Y mientras nuestro futbol y el deporte sufren de enanismo, lo que sí se ensancha son las alforjas de los dirigentes deportivos, incluyendo a los de la CDAG y por supuesto sus proveedores de artículos y enseres deportivos. Si pesamos los resultados de la eficacia competitiva de nuestro futbol en relación con la cantidad de dinero que corre en este espectáculo citadino y de provincia, el saldo es realmente pobre y vergonzoso para el decoro del país, aunque los problemas de estos lares son tantos que ello a la larga sale sobrando.

Recordemos que el futbol y el deporte son parte del proceso educativo y formativo de los jóvenes guatemaltecos. El tema está ligado al desarrollo humano, a las capacidades de discernimiento y de educación del cuerpo, pero también neurológicas, cerebrales e incluso morales.

El vergonzoso espectáculo observado en Sudáfrica previo al mundial de futbol es una clara expresión de lo que acontece. Es tan sólo la punta del iceberg de un mal de proporciones mayores, en donde observamos impávidos los pasos incluso de los países beisboleros del Istmo.