Futbol, sistema corruptible


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Ya a nadie le sorprende el enésimo fracaso de la Selección de Futbol de Guatemala, que se concretizó ayer al quedar fuera de la fase final de la Copa Uncaf, cediendo el espacio a Belice, que mostró evolución en su juego. Ahora, se deberá enfrentar a Panamá para arañar un puesto en la Copa Oro y, por supuesto, que los canaleros son favoritos en ese partido.

Mario Cordero Ávila
mcordero@lahora.com.gt


Digo que a nadie le sorprende, porque desde hace un buen tiempo nuestro balompié va en franco retroceso, y tras ser uno de los dominantes en Centroamérica y Concacaf, ahora se ha visto superado por otros países que se han desarrollado, como los caribeños, Panamá, Estados Unidos y, más recientemente, Belice y Nicaragua.

Ever Hugo Almeida llegó a la Copa Uncaf en Costa Rica con una selección condenada al fracaso. Tres de los referentes de la Bicolor anunciaron su retiro: Pescado Ruiz, Pezzarossi y Chalo Romero; además de que no podía llevar a los legionarios Pappa y Jerez. Ello le dio razones para decir al técnico que había un déficit de jugadores. Claro está, que se dio el lujo de dejar en casa a jugadores que han demostrado que eran mejores que los convocados, como Juan José Paredes, Mario Rodríguez o Marvin Ávila, por mencionar a los que más hicieron falta.

En la larga tradición de entrenadores extranjeros en la Selección Nacional, Almeida no es el primero en decir que no tenía jugadores de dónde escoger. El Bolillo Gómez se quejaba de que no había futbolistas de calidad y Maradiaga decía que no había ni siquiera un defensa central para sus equipos. Esas declaraciones solo confirma lo poco previsores que son en su profesión como entrenadores, porque si hubiesen conocido la realidad del futbol guatemalteco, no debieron haber aceptado el puesto. Deben aprender, por ejemplo, de Pep Guardiola, que aceptó un nuevo reto en el Bayern Munich, que no era el equipo que más le pagaba, sino que el que mejores condiciones de calidad futbolística le ofrecía.

Pero supongamos que Almeida, El Bolillo, Maradiaga y un largo etcétera tengan razón, y que aceptamos que no hay jugadores de calidad en el país. Esto no sería por el poco material humano, porque nuestro país tiene más practicantes del futbol que Belice, Nicaragua o, incluso, Panamá, y éstos muestran más mejoras recientes. El problema real es de la estructura del futbol en general, lo cual es atribuible a dirigentes, tanto deportivos como políticos, de nuestro país.

Es sabido de todos que las elecciones en la Federación de Futbol están tan corrompidas como todo el sistema electoral en Guatemala. Los delegados departamentales de las asociaciones de futbol son quienes tienen el poder de elegir, y para ganarse su voto los candidatos los invitan a viajes, cenas, les ofrecen costosos regalos y depósitos en sus cuentas.

Los dirigentes, una vez en sus puestos, se dedican más a hacer negocios, como organizar partidos en Los Ángeles o Miami, a hacer nuevos contratos por uniformes deportivos, o estar de arriba para abajo en cursillos y seminarios de futbol en el extranjero, que al deporte nacional no le han servido de nada.

Los más listos utilizan los puestos deportivos como trampolín político y llegar a puestos como alcaldes o diputados. De hecho, ha habido muchos diputados que previamente han sido dirigentes deportivos o presidentes de clubes de futbol. Y, en caso de no ser reelectos en sus curules, vuelven a los equipos de futbol para continuar con su modus vivendi.

Entonces se forma un círculo vicioso entre futbol y política y se pueden apreciar las mismas mañas de corrupción que se aprecian en el Estado. Lo peor de todo es que para que haya un cambio real en el deporte, el primer paso debe estar en el Congreso de la República y cambiar la Ley General del Deporte y conceder a los deportistas federados el derecho al voto y elegir a sus propios dirigentes. Pero los actuales diputados jamás cambiarán ello, porque sería afectar sus propios intereses.

En la Constitución Política de 1985, se concibió al deporte como un modelo de desarrollo, y por ello se le fijó una muy buena asignación financiera, además de autonomía en sus dirigentes. Pero esto ha servido únicamente para que dirigentes que no saben nada de deporte se metan para llenar sus bolsillos de pisto, sin interesarles el desarrollo de las personas a través del juego federado.

Este año se llevarán a cabo las elecciones en la Federación de Futbol, y los dirigentes actuales ya se mueven para reelegirse, a tal punto de que no sería raro de que se hayan llevado a los electores a Costa Rica para empezar a comprar su voto. Pero ojalá que las cosas cambien y que haya un golpe de conciencia de que el futbol nacional va en retroceso, y mientras antes se era capaz de llegar a las finales de la Uncaf y Concacaf, hoy día hasta Belice tiene mejores resultados que la Bicolor.