Planes para salvar el atún rojo y la anguila


Comercio. Tokio es uno de los paí­ses que más caza atún y anguila para la comercialización.

Los ministros europeos de Agricultura y Pesca adoptaron el lunes en Luxemburgo planes para salvar la anguila y el atún rojo, dos especies amenazadas a causa de la excesiva pesca, en medio de crí­ticas de organizaciones ecologistas que los consideran «insuficientes».


Los planes adoptados debieron enfrentar una gran resistencia debido a sus implicaciones comerciales, ya que ambas especies son vendidas a precio de oro en los mercados asiáticos.

Por ello, España, Italia y Francia, los principales paí­ses pesqueros de atún y anguila de la UE, defendieron hasta último momento los intereses de sus pescadores, aunque Madrid estaba de acuerdo con la estrategia de recuperación del atún rojo, ya que las costas españolas se ven muy afectadas por la desaparición de esta especie.

Según el acuerdo alcanzado, el plan para el atún rojo, de una duración de 15 años, tiende a restaurar las reservas, especialmente en el Mediterráneo, y se inscribe en el marco de un esfuerzo mundial decidido en enero en Japón por el conjunto de las grandes naciones pesqueras.

Las principales medidas para la UE consisten en una disminución del 10% de las cuotas de captura, un perí­odo de pesca limitada a seis meses al año y un aumento de 10 a 30 kg del tamaño mí­nimo de las capturas.

Estas medidas se pueden endurecer en el futuro, con reducciones más importantes de las cuotas pesqueras.

En cuanto a la anguila, especie que ha disminuido enormemente en los últimos 25 años, el plan consiste en aumentar la reproducción, dejando que al menos el 40% de los peces adultos viajen desde los rí­os al mar para desovar, y por otra parte repoblar los aguas europeas, reservando a la acuicultura una parte importante de las angulas capturadas.

De este modo, en 2008, el 35% de las jóvenes anguilas (de menos de 20 cm) capturadas deberá ser revendido en la UE para repoblar los rí­os. Ese porcentaje aumentará 5 puntos cada años hasta alcanzar el 60% en 2013.

La anguila vive entre el mar y el rí­o y es pescada esencialmente en los estuarios del oeste de Europa, cuando los crí­as procedentes de océano regresan para instalarse en el rí­o y desarrollarse, o bien cuando los adultos vuelven al Atlántico para ir a reproducirse al Mar de los Sargazos, entre las Antillas y Florida.

Los informes cientí­ficos sobre el estado de las reservas de anguila son alarmantes y habrí­an descendido entre 95 y 99% desde 1980, según un documento de las CITES (convención sobre el comercio internacional de las especies de Fauna y Fora salvajes amenazadas de extinción).

El Reino Unido e Irlanda criticaron un plan «demasiado tardí­o» para el atún y la amnistí­a para los paí­ses que superaron sus cuotas pesqueras, como Francia, según fuentes diplomáticas.

De su lado, la organización ecologista WWF estimó que el plan es «insuficiente», ya que las cuotas «permanecen por encima de las recomendaciones de los cientí­ficos».

En la misma sintoní­a, Greenpeace deploró que la UE diese prioridad a «los acuerdos polí­ticos en lugar de las recomendaciones cientí­ficas».