Aumenta peligro para gas y petróleo


Peligro. La tensión en Medio Oriente constituye un peligro para los precios del gas y del petróleo.

La rarefacción del petróleo y del gas en el futuro podrí­a desatar nuevos conflictos en el mundo, y no sólo en Oriente Medio, según el informe anual del Instituto Internacional de Investigación para la Paz en Estocolmo (SIPRI), publicado hoy.


«Aunque la mayorí­a de los estados considera hoy en dí­a que el estallido de un conflicto armado es una medida extrema, es probable que surjan conflictos internos debido a los recursos energéticos, en particular en ífrica», advierte.

«La importancia estratégica de las regiones ricas en reservas de petróleo y de gas, sin duda, aumentará. No sólo Oriente Medio, sino también Africa, Asia Central, América del Sur, y el sureste de Asia serán potencialmente zonas de conflicto en las décadas venideras», según el informe anual.

Las preocupaciones sobre las cuestiones de seguridad vinculadas a las necesidades energéticas no son nada nuevo. Provienen de distintos factores, como el crecimiento cada vez mayor de la demanda mundial, la subida de los precios del petróleo, la creciente dependencia de las importaciones y la perspectiva de penuria petrolera y de gas.

Los peligros se han vuelto más notorios a causa de otros factores, que abarcan desde el terrorismo a los fenómenos climáticos, señala el SIPRI.

«También se han incrementado las preocupaciones por acontecimientos externos como los ataques terroristas contra las infraestructuras energéticas, las averí­as en el suministro eléctrico, los huracanes en el Golfo de México y la inestabilidad en algunos paí­ses productores», recalca el informe.

En Oriente Medio, «el factor quizá más inquietante que podrí­a formar las futuras dinámicas sobre la seguridad en la región es la continua expansión de la influencia de Irán», afirma.

Según este instituto de investigación, Irán podrí­a «en cualquier momento» intentar bloquear el estrecho de Ormuz, por donde transitan 17 millones de barriles de petróleo diarios, o sea alrededor del 20% del suministro mundial.

El SIPRI considera que se deben replantear globalmente las cuestiones de seguridad energética porque las polí­ticas nacionalistas, como las aplicadas en algunos paí­ses, «no son una buena fórmula».

«Una cooperación internacional más amplia podrí­a crear más confianza y reducir las tensiones entre los principales actores, mejorando así­ la seguridad futura en el abastecimiento de petróleo y de gas para todos», añade el informe.

El SIPRI considera que estas previsiones solamente se podrán modificar si se progresa en el desarrollo de fuentes energéticas alternativas, en particular en todo lo relativo a los combustibles para el transporte.

El desarrollo de la energí­a nuclear no harí­a más que «crear nuevas preocupaciones en materia de seguridad», agrega.