Dedicado a uno de los profesionales del Derecho más ilustres que ha tenido Guatemala, cuya contribución al orden jurídico nacional en los últimos 50 años ha sido extraordinario, desde alcanzar una imagen de trayectoria, juridicidad y honestidad dentro del foro de abogados y notarios, hasta poner muy en alto el nombre de nuestro país, en amplia, franca y evidente comparación con otros de trayectorias de estudios jurídicos y notariales exitosos.
El apreciado colega Mario Aguirre Godoy, está siendo laureado, con justa razón, por el gremio de abogados y notarios guatemaltecos, al haber decidido la Junta Directiva de su Colegio Profesional, nominar al XXII Congreso Jurídico Guatemalteco, posiblemente el foro gremial más importante a nivel académico del país, y cuyos antecedentes han sido conocidos desde alcanzar acuerdos políticos para leyes importantes, hasta incidir académica y profesionalmente en la inclusión de temáticas trascendentales, como la redacción de nuestra Constitución y la opinión técnica para reformarla.
Tuve la oportunidad de conocer por primera vez al doctor Mario Aguirre Godoy, por medio de sus libros de texto, indispensables para conocer y entender la Teoría General del Proceso, especialmente porque su metodología de redacción, conjuntamente con una excelente editorial, hacen que estudiantes, profesores y conocedores del Derecho consulten periódicamente sus obras, desde el inicio de la carrera de abogado, hasta en las etapas finales de la sustentación de los exámenes profesionales para optar al título. El profesional además, aprovechó sus estudios superiores que había alcanzado en el extranjero con grado de Doctor en Derecho, para incidir en la redacción de las leyes procesales civiles que se aprobaran en los años setentas y que aún con múltiples reformas, permanecen vigentes. Pero el aporte del Doctor no fue solo en ese campo, pues como la academia universitaria optó por seguir la tradición del notariado latino, cada estudiante de leyes, lo es también de las reglas del notariado, lo que convierte al Notario en un depositario del Protocolo del Estado; y en ese campo también el afamado profesional hizo una serie de contribuciones que han dejado huella, nuevamente al ser coautor de varias redacciones de leyes en materia de jurisdicción voluntaria y otras particulares de notariado. No conforme con ello, fundó y es miembro honorario activo del Instituto Guatemalteco de Derecho Notarial, donde en épocas más modernas compartí con él ponencias sobre las distintas vías notariales.
Luego de una carrera profesional y académica exitosa, nacional e internacionalmente, el destino lo premió para integrar la Corte Suprema de Justicia por un período en el que se recuerda compartió con otras luminarias del Derecho, y a quienes condujo por un año al ser Presidente del más alto Organismo Judicial del país. Y en esa etapa, luchador imparable de la aplicación correcta del Derecho, viajó como exponente guatemalteco para alcanzar apoyos internacionales para el país, lo que fue relativamente fácil, dada su fama y trayectoria internacional, poniéndose a la cabeza de un proyecto de nuevo código procesal para las materias no penales, mismo que introducía oralidad, inmediación y metodología moderna para el juez y la resolución de casos. Fue durante esa etapa, que al trabajar con él durante más de dos años, pude reconocer su enseñanza y aprender junto a otros grandes profesionales, más a fondo sobre el Derecho y el Notariado.
Vítores para el CANG, que enhorabuena decide dar homenaje a quien ha dado su vida profesional para el país, y que deja semilla próspera en profesionales por un largo tiempo.